El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha publicado una guía para ayudar a ayuntamientos, Comunidades Autónomas y otras autoridades locales a incorporar en sus Planes de Movilidad Urbana Sostenible una serie de estándares comunes de calidad para reforzar la eficacia de estos instrumentos, de acuerdo con la normativa europea.
Según el Departamente, la guía persigue, entre otros objetivos, una mejor integración de determinadas ciudades en la Red Transeuropea de Transporte, así como una mayor coordinación entre los distintos niveles de planificación y las políticas públicas de movilidad, atendiendo a criterios comunes de sostenibilidad, eficiencia, accesibilidad y conectividad.
El documento se dirige especialmente a los 49 nodos urbanos españoles integrados en la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T) por su papel estratégico en la conexión entre la movilidad urbana y los grandes flujos de viajeros y mercancías que atraviesan Europa.
Instrumento de apoyo
En este contexto, la guía sistematiza las principales obligaciones, recomendaciones y enfoques introducidos por el nuevo marco europeo y se concibe como un instrumento de apoyo para los equipos técnicos y consultores responsables de la elaboración, revisión y actualización de los Planes de Movilidad Urbana Sostenible.
Entre otros aspectos, el documento aborda la necesidad de considerar el área urbana funcional como ámbito de referencia para el análisis de la movilidad cotidiana; integrar la Red Transeuropea de Transporte en los objetivos y medidas del plan; analizar cuellos de botella y la conectividad de viajeros y mercancías; reforzar el transporte público, la movilidad activa y la electrificación; incorporar la dimensión social de la movilidad, incluida la accesibilidad universal, y definir indicadores de seguimiento y rendimiento alineados con los requerimientos de la Comisión Europea.
Visión estratégica a largo plazo
Así mismo, la guía incide en la importancia de contar con una visión estratégica a largo plazo, acompañada de una programación de medidas a corto plazo y de una planificación financiera clara.
Por otro lado, el documento también subraya la necesidad de reforzar la cooperación entre administraciones locales, autonómicas y estatales para asegurar la coherencia entre las políticas de movilidad, la ordenación del territorio y la planificación urbana.
Además, dedica un apartado específico a la participación pública como elemento clave para elaborar planes viables, compartidos y adaptados a las necesidades reales de la ciudadanía.