Un entorno difícil, a pesar de la fuerte demanda

El clima extremo vuelve a impactar en la producción hortofrutícola europea

Las heladas, lluvias e inundaciones, así como el calor y la sequía siguen siendo todo un desafío para el sector, aunque los daños en ciertos productos se han visto compensados por mayores cosechas en otros.

07/10/2026 a las 22:04 h
La mayor parte de la cosecha de la UE se ha movido entre los países comunitarios.
La mayor parte de la cosecha de la UE se ha movido entre los países comunitarios.
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En los últimos años, los fenómenos meteorológicos extremos han aumentado tanto en frecuencia como en intensidad. En 2025, las heladas primaverales tuvieron un impacto significativo en el sector hortofrutícola, especialmente en el sureste de Europa. Más adelante, el calor, la sequía, las fuertes lluvias y las inundaciones plantearon nuevos retos.

Durante estos 12 meses, World Weather Attribution registró un total de 157 fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo.   Para la producción de frutas y verduras, incluso fenómenos de menor magnitud suelen tener consecuencias enormes, según explica el informe estadístico Fruit Logística en colaboración con Fruitnet.

La demanda de frutas y hortalizas no ha disminuido, pero sí están surgiendo indicios de un comportamiento más cauteloso por parte de los consumidores.

El clima extremo impacta en el sector

En general, el invierno de 2024-2025 transcurrió inicialmente sin incidentes destacados. Enero fue ligeramente más seco de lo habitual en muchos países de la UE, salvo en algunas zonas de Irlanda, el Reino Unido, Francia y el oeste de la península ibérica, donde las fuertes lluvias provocaron inundaciones. 

No obstante, fue considerablemente más cálido que el periodo de referencia plurianual en prácticamente toda la región. Sin embargo, como los meses siguientes también registraron temperaturas superiores a la media con frecuencia, se produjo una floración más temprana de los frutales, que los hizo vulnerables a las heladas primaverales. 

Estas se produjeron a principios de abril, con temperaturas bajo cero, especialmente en el sureste de Europa. Hungría, Rumanía, Bulgaria y el sureste de Alemania se vieron particularmente afectados. 

Más avanzada la primavera, el norte de España, Francia y Rumanía sufrieron tormentas con fuertes precipitaciones. Por su parte, países como Polonia, Suecia, partes de la región del Benelux y Francia se enfrentaron a la falta de lluvias y a la escasez de agua a principios de año.

El verano trajo una combinación de sequías estivales extremas y olas de calor, así como grandes tormentas con fuertes lluvias y granizo, lo que provocó inundaciones en Bulgaria y Alemania. Ya en otoño e invierno, hacia finales de diciembre, se produjeron nuevas tormentas con granizo que causaron daños en Francia, Europa central y algunas zonas de España. 

Reducción de la cosecha de frutas

La cosecha de fruta en los países de la UE-27 alcanzó los 41,96 millones de toneladas en 2025, una cifra aproximadamente un 3% inferior a la del año anterior, lo que supone un descenso de cerca de 1,3 millones de toneladas.

 En términos generales, los daños por heladas en manzanas, peras y fruta de hueso en el sureste de Europa se vieron compensados ​​en gran medida por mayores cosechas de otros tipos de fruta. Por ejemplo, las cosechas de sandía y melón superaron los niveles del año anterior en toda Europa. 

Por su parte, la producción de manzanas, que representa la mayor parte de la cosecha frutícola europea, llegó a alcanzar niveles similares a los del año anterior. Los rendimientos notablemente superiores registrados en Austria, Bélgica, Alemania y los Países Bajos contrastaron con los de países afectados por las heladas, como Croacia, Grecia, Hungría y España.

En los países con grandes cosechas de manzana, los precios al productor se vieron presionados al inicio de la campaña comercial 2025/26, y está por ver si surgirán oportunidades adicionales, dado que los países con cosechas deficitarias deberán satisfacer su demanda recurriendo a otras fuentes. 

Las condiciones meteorológicas también provocaron una cosecha de cítricos menor en 2025 en comparación con el año anterior. Lo mismo cabe decir de la uva de mesa y la fruta de hueso. 

En este último grupo, las cerezas, los albaricoques y las ciruelas quedaron fuera de las diez variedades de fruta más importantes de la UE por volumen. La escasez en determinadas categorías de frutas provocó un aumento de los precios medios en origen. 

El índice de precios de los productos agrícolas, con 2020 como año base, se situó en 145 puntos para la categoría de frutas, 19 puntos por encima de la cifra de 2024.

Menor impacto en las hortalizas

El impacto de las condiciones meteorológicas en las cosechas de hortalizas fue significativamente menor que en el caso de las frutas. Se recolectaron 58,12 millones de toneladas de hortalizas en toda Europa, lo que supone apenas un 0,3% o 169.000 toneladas menos que el año anterior. 

Asimismo, tras una cosecha de tomate muy abundante en 2024, se registró un descenso de aproximadamente 1,2 millones de toneladas respecto al año anterior. No obstante, esta merma se vio compensada por mayores rendimientos en otros tipos de hortalizas, especialmente cebollas y coles.

Las plantaciones tardías de col, zanahoria y otras hortalizas de otoño y de conservación a menudo ganaron peso al final de la temporada. Asimismo, se cosecharon cantidades considerablemente mayores en la categoría de otras hortalizas, en comparación con el año anterior. 

Por otro lado, a diferencia de lo ocurrido con la fruta, los productores de hortalizas no lograron obtener precios más altos durante la mayor parte de la temporada. Esto también se refleja en el índice de precios de los productos agrícolas, que alcanzó los 134 puntos en 2025, cuatro puntos menos que el año anterior.

Mercado comunitario

La mayor parte de la cosecha de frutas y hortalizas de Europa se ha movido entre los 27 Estados miembros de la UE. Las exportaciones a países extracomunitarios representaron alrededor del 17% del total de las exportaciones de fruta y el 23% del total de las de hortalizas. 

En 2025, las importaciones de hortalizas procedentes de fuera de la UE se mantuvieron en un nivel similar al del año anterior, situándose en 2,38 millones de toneladas. 

El volumen de fruta importada es mayor, pues en particular, los plátanos y otras frutas exóticas suelen proceder de fuera. Se importaron a la UE un total de 12,89 millones de toneladas de fruta procedentes de países no comunitarios. 

Los principales importadores de fruta fresca de la UE-27 son los Países Bajos, Alemania y Francia. Sin embargo, en cuanto a las importaciones de hortalizas, Alemania y Francia superan a los Países Bajos. En conjunto, Alemania ha consolidado su posición como el mercado de destino más importante dentro de la UE-27.

Aumento de costes

Tras un aumento significativo en los costes de los insumos, particularmente de los fertilizantes, a raíz de la guerra en Ucrania, la situación mejoró ligeramente en 2024. Sin embargo, en 2025 se registró nuevamente un ligero incremento en los costes de insumos de producción. 

El índice de precios de los insumos agrícolas aumentó un punto, situándose en 132 (2020 = 100). Este ascenso se explica por los fertilizantes, cuyo índice de precios subió ocho puntos respecto al año anterior. Asimismo, se incurrió en mayores gastos para la adquisición y el mantenimiento de maquinaria y equipos. 

Por el contrario, la energía y los productos fitosanitarios resultaron ligeramente más económicos. Mientras, el aumento de los costes de producción, incluido el incremento de los salarios, sigue siendo un desafío para la actividad productiva, especialmente cuando, como ocurrió en 2025 con las hortalizas, los precios en origen apenas aumentaron o se mantuvieron estables.

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En 2025, se importaron a la UE un total de 12,89 millones de toenladas de fruta. 

Por otra parte, los alimentos, excluidas las bebidas, contribuyeron de manera desproporcionada al incremento de la inflación. El índice de precios de los alimentos de la UE alcanzó los 149 puntos en noviembre de 2025, cuatro puntos por encima del nivel registrado en el mismo mes del año anterior. 

En el caso de la fruta fresca, el índice de precios de consumo llegó a los 151 puntos en noviembre, superando los 160 algunos meses del año, aunque volvió a moderarse a partir de septiembre. 

En cambio, las hortalizas frescas contribuyeron a la inflación por debajo de la media. En noviembre de 2025, el índice de precios de las hortalizas de la UE se situó en 145 puntos, cinco puntos por debajo del nivel de noviembre del año anterior, pero dado que los precios de las hortalizas para el consumidor fueron significativamente más altos en marzo y abril, se registró un ligero aumento en el cómputo anual.