La inteligencia artificlal está modeando cambios de gran profundidad en el ámbito laboral europeo, según el McKinsey Global Institute.
Las tecnologías de IA ya existentes tienen capacidad para automatizar un 58% de las horas de trabajo que se realizan en el conjunto de los diez países europeos analizados en el trabajo (República Checa, Dinamarca, Francia, España, Alemania, Italia, los Países Bajos, Polonia, Suecia y el Reino Unido).
En lo económico, el análisis asegura que la automatización puede tiene capacidad para aportar un valor de 1,9 billones de dólares a la economía del Viejo Continente para 2030.
La IA no reemplaza el trabajo humano
Pese al miedo que pueda generar por pérdidas de empleos, el trabajo asegura que la mayoría de las habilidades humanas perdurarán, aunque ejecutadas de nuevas maneras.
Concretamente, tres cuartas partes de las habilidades que buscan actualmente los empleadores europeos, como la resolución de problemas, la redacción y la investigación, se utilizan tanto en trabajos automatizables como no automatizables.
La IA tiene aplicación práctica, en combinación con el trabajo humano, en un 75% de las posiciones laborales del sector logístico”.
Esta dualidad implica que es más probable que estas nuevas competencias humanas se apliquen en colaboración con la IA que que sean sustituidas por ella, al menos a corto plazo.
En el caso de España, el McKinsey Global Institute apunta que la IA tiene capacidad para automatizar un 59% de las horas de trabajo que se realizan y que puede aportar un valor económico de 167.000 millones de dólares al país hacia 2030.
La IA en la logística española
Con más detalle, en el transporte y almacenamiento en España, la IA está en disposición de aportar un valor económico de 7.000 millones de dólares de aquí a 2030.
El estudio estima que la automatización de tareas en el transporte y almacenamiento español tendrá especial impacto en las actividades centrales del sector, así como en la gestión directa de la cadena de suministro.
En menor medida, la IA tendrá aplicación para automatizar aspectos de los trámites administrativos del sector, su área financiera y las compras.
De acuerdo con los resultados de este estudio, la IA tendrá aplicación práctica, combinada con el trabajo humano, en un 75% de las posiciones que existen en el mercado laboral español.

La IA ya está aquí
Por otro lado, según el XVI Barómetro del Círculo Logístico publicado por el SIL, que organiza el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, el 72,5% de los directores y responsables de logística consideran que la IA permitirá al personal de sus empresas ser más productivos y eficientes, sin que ello repercuta en las plantillas.
En su caso, el 22,9% apunta que prescindirían únicamente de algunas personas en sus equipos, y únicamente el 4,6% prevé reducir considerablemente su plantilla. En total, el 76,6% de los encuestados ya cuenta con alguna herramienta de IA en su empresa o está en proceso de implementarla, frente al 22,4% que aún no lo han hecho.
La IA y la analítica predictiva han sido consideradas como las tecnologías más relevantes para los próximos tres años por el 33,2% de los profesionales, aunque el 22,3% destaca las plataformas colaborativas con transportistas y el 19,2% la automatización de almacenes.
Cabe apuntar que el 66,4% de la muestra ve con buenos ojos contratar o externalizar servicios a start-ups especializadas en logística. De hecho, el 26,2% ya colabora con alguna de ellas, cifra que supera al 24,8% del año anterior.
Asignaturas pendientes
Por su parte, la digitalización de los procesos en las operaciones logísticas es el área que requiere mayor mejora según el 25,8% de los profesionales.
Entre los aspectos a mejorar, el 19,2% también señala la integración de sistemas, mientras que el 18,8% se refieren a la planificación de la demanda, y el 15,8% a la gestión de proveedores de transporte.
Además, el 26,4% de los encuestados señalan el incremento de los costes de transporte como principal desafío logístico en sus empresas, seguido de la variedad de la demanda y las dificultades en la planificación, según el 19,8%, además de los procesos poco digitalizados o los sistemas mal integrados, a los que apuntan un 15,2%.
En cuanto a las dificultades de las empresas consumidoras de logística, la principal barrera es el presupuesto limitado, según el 22,3%, así como la falta de herramientas tecnológicas, señalada por el 21,8%. También un 20,8% hace referencia a la dependencia de proveedores externos y el 18,3% a la resistencia al cambio.
Aspectos más valorados
El Barómetro también ha permitido averiguar cuál es el criterio más valorado al seleccionar un proveedor de transporte. En este caso, el 30,7% de los encuestados se ha decantado por la fiabilidad, frente al 21,4% que se fija en el precio o del 15,4% que considera más importante la flexibilidad.
El 92,5% cree que la sostenibilidad seguirá teniendo un peso importante en las decisiones logísticas, frente al 7,5% que la considera poco relevante.
Otros aspectos esenciales en la logística del futuro serán la automatización de las operaciones, que destaca el 24,4%, además del intercambio de información estandarizada, según el 21,9%, la colaboración en materia de transporte, a la que apunta el 17,8%, y finalmente la personalización del servicio, una cuestión también muy relevante para el 16,4%.
Por otro lado, el incremento de los costes, la variabilidad de la demanda, las dificultades de planificación y la necesidad de acelerar la digitalización de procesos están empujando a las empresas logísticas a transformar su operativa intentando no perder competitividad en el proceso.
La logística, de hecho, figura entre los entornos donde la IA ya empieza a aterrizar con más claridad en casos de uso concretos, utilizándose para la previsión de demanda, planificación, control de inventario, optimización de flujos, automatización documental y mejora de la visibilidad operativa.
Sin embargo, en muchas ocasiones los equipos no tienen suficientes nociones sobre esta tecnología y las compañías carecen de planes de formación específica.

Transición con éxito
En la cadena de suministro, se está evolucionando ya de proyectos exploratorios a una integración más estructurada y vinculada a objetivos medibles de eficiencia, sostenibilidad y resiliencia. Algunas de las claves para seguir avanzando serían estas:
- Empezar por un problema operativo concreto, no por la tecnología.
Se estima que la implantación funciona mejor cuando se parte de un reto de negocio, como la previsión de demanda, la planificación, la productividad del almacén o la trazabilidad documental.
- Asegurar primero el dato y la integración de sistemas.
La IA no puede escalar sin datos disponibles, fiables y bien conectados. Este puede ser uno de los principales obstáculos para el sector, que sigue señalando la digitalización de procesos y la integración de sistemas como tareas pendientes.
- Validar la factibilidad operativa antes de lanzar el proyecto.
Las organizaciones deben estar preparada para rediseñar flujos, reasignar tareas y absorber el cambio en la operativa. La implantación efectiva exige que la tecnología encaje en el proceso real, no al revés.
- Invertir en formación y gestión del cambio desde el inicio.
Si los equipos no comprenden qué resuelve la tecnología, cómo usarla y cómo cambia su trabajo, la adopción será superficial y seguirá siendo una barrera estructural.
- Pilotar en entornos controlados y escalar con gobierno y métricas.
La IA es vista como un riesgo laboral y obliga a los trabajadores a reciclarse para poder interactuar con ella y sacarle todo el partido”.
Las compañías necesitan contar con espacios de prueba seguros donde validar sus decisiones antes de ejecutarlas a escala.
Cuando los gemelos digitales se alimentan con datos en tiempo real y se combinan con modelos predictivos de IA, permiten anticipar cuellos de botella, optimizar la asignación de recursos y evaluar el impacto de cada cambio antes de implantarlo.
No obstante, el componente humano sigue siendo esencial para interpretar los resultados de los sistemas que se apoyan en la IA, así como tomar decisiones de escalado y garantizar que los KPIs reales respalden cada paso del proceso.
La IA es una tecnología muy poderosa, que evoluciona a velocidad de vértigo y con aplicaciones directas en la logística y el transporte, con capacidad para ofrecer resultados inmediatos.
Sin embargo, cada vez más se observa que es imprescindible acompañar el exponencial desarrollo tecnológico que se está viviendo de dos años a esta parte con nuevos aprendizajes para que los trabajadores estén en condiciones óptimas para exprimir todo el jugo que puede ofrecer esta tecnología.
El mayor potencial de la IA surge de su aplicación simbiótica con personal formado, que ha desarrollado las capacidades adecuadas para entablar un diálogo con los algoritmos y encontrar nuevas ventajas que, a su vez, una vez hayan sido analizadas, aprendidas e integradas, generarán otros beneficios.