El trabajo en los almacenes ha evolucionado a gran velocidad con la llegada de la automatización y la robotización, y la irrupción de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial, que han contribuido a reducir la carga de los operarios y optimizar la actividad que se desarrolla dentro de las instalaciones.
Los son ahora una pieza fundamental de la operativa, que permiten planificar la recepción de mercancías, el almacenamiento, la preparación de pedidos y el envío, automatizando las tareas y realizando un seguimiento de las mismas para evitar cualquier tipo de error.
Con la llegada de la IA, se ha logrado una importante mejora de estos sistemas, consiguiendo mucha más eficiencia y precisión en todo tipo de procesos logísticos. Esta tecnología puede procesar gran cantidad de datos con rapidez, ayudando -como explican desde Oracle- a anticipar los plazos de entrega, detectar anomalías en los equipos antes de que se produzca una avería o prever la demanda y compararla con el stock disponible.
También puede optimizar el diseño del almacén y la ubicación de los artículos, automatizar la extracción de datos de documentos, agilizar los procesos de clasificación o incluso recomendar las mejores rutas a los robots móviles autónomos.
La IA ofrece múltiples capacidades, aplicables a diferentes casos de uso. Por ejemplo, como indican desde la compañía, se puede utilizar el aprendizaje automático para el análisis predictivo, el procesamiento de lenguaje natural para chatbots y análisis de texto, y la visión automática para el reconocimiento de imágenes.
Integración de la IA en el almacén
Una investigación reciente de Mecalux y el Intelligent Logistics Systems Lab del MIT, para la que se han realizado encuestas a más de 2.000 profesionales de la cadena de suministro y el almacenaje ha demostrado que la IA ya está integrada en el 60% de los almacenes y que el 90% está utilizando ya algún tipo de IA o automatización avanzada.
Además, la mayoría de las empresas destina entre el 11 y el 30% de sus presupuestos de tecnología de almacén a iniciativas de IA y de aprendizaje automático, siendo el plazo medio de amortización es de tan solo dos a tres años.
La Inteligencia Artificial puede procesar gran cantidad de datos con rapidez, detectar anomalías en los equipos o anticiparse a la demanda y compararla con el stock disponible”.
El estudio también ha determinado que más de tres cuartas partes de las organizaciones han experimentado un incremento de la productividad y la satisfacción de sus empleados tras la implementación de la IA. Sin embargo, existen ciertos desafíos relacionados con la falta de experiencia técnica, la integración de sistemas, la calidad de los datos y el coste de implantación.
En cualquier caso, un 87% prevé aumentar sus presupuestos de IA, y el 92% ya está implementando o planificando nuevos proyectos. El próximo reto se centrará en tecnologías para facilitar la toma de decisiones, como la IA generativa.
En lo que se refiere al impacto de estas tecnologías en el empleo, más de la mitad de los encuestados ha aumentado el tamaño de su plantilla con la irrupción de la Inteligencia Artificial, ya que están surgiendo nuevos puestos, como los ingenieros de IA y Machine Learning, especialistas en automatización, expertos en mejora de procesos y científicos de datos.

Los robots pueden cumplir con las tareas más repetitivas y exigentes físicamente, lo que permite reducir el riesgo de lesiones y accidentes de los operararios del almacén”.
Tecnologías de identificación
Los sistemas de identificación por radiofrecuencia, más conocidos como RFID, constituyen otro de los elementos clave de los almacenes inteligentes, pues favorecen la visibilidad y trazabilidad de los artículos. Esto resulta especialmente útil para una correcta gestión del inventario, proporcionando datos precisos en tiempo real y reduciendo la posibilidad de errorres manuales.
Como explican desde Autostore, las etiquetas RFID pueden almacenar información sobre el tipo de producto, número de serie o fecha de fabricación, por ejemplo. Además, cada vez que un artículo pasa un lector RFID, el sistema registra su movimiento, ayudando a los almacenes a seguir los niveles de stock, optimizar el almacenamiento e incluso prevenir robos.
Por su parte, el hardware portátil o los llamados ‘wearables’ siguen siendo esenciales para proporcionar información en tiempo real a cada trabajador, que de esta forma tendrá los datos casi literalmente al alcance de la mano.
En esta línea, también han surgido sistemas de picking por voz o de "pick to light", para agilizar la preparación de pedidos, reduciendo los errores y agilizando este proceso tan importante en el proceso logístico. Esto facilita los movimientos por el almacén sin necesidad de consultar documentación sobre el pedido o hacer comprobaciones extra.
Además, cada acción queda registrada, lo que facilita una mayor precisión del sistema y permite detectar rápidamente cualquier error por parte los empleados, que por norma general, se adaptan rápidamente a este tipo de sistemas.
Sistemas de almacenamiento y recuperación
En los últimos tiempos, también están cobrando especial relevancia para la mejora del picking los sistemas automáticos de almacenamiento y recuperación, que como describen desde SSI Schäfer, son sistemas de gestión de inventarios controlados por ordenador que automatizan el almacenamiento y la recuperación de cargas para la preparación de pedidos, el embalaje y el envío.
Estas soluciones se utilizan junto a un sistema de gestión de almacén, facilitando la implantación de las operaciones de almacén y distribución durante las 24 horas, así como el aumento de la capacidad de producción y la mejora de la organización del inventario.
Mediante este sistema, también se logra una mayor densidad de almacenamiento dentro del espacio del almacén.
La robótica irrumpe en el almacén
Otro aspecto clave de los almacenes del futuro es el uso de la robótica para agilizar los procesos logísticos. Ya sea mediante robots móviles, robots industriales o cobots, el objetivo es hacer más eficientes procesos como la entrada de mercancía, el transporte por el almacén, la clasificación, el picking o el embalaje.
Lo más común es que los robots cumplan con las tareas más repetitivas y físicamente exigentes, reduciendo el riesgo de lesiones y accidentes de los operarios del almacén y permitiendo a los empleados ocuparse de actividades de mayor valor añadido.

Aunque hasta ahora, este tipo de tecnologías era más habitual en instalaciones de grandes empresas, van surgiendo opciones más asequibles para automatizar solamente partes de la operativa, o incluso sistemas de robótica como servicio para disfrutar de sus ventajas sin asumir una inversión inicial elevada.
Esto también permite iniciar un proyecto de robotización e ir ampliándolo según las necesidades, los objetivos y el presupuesto.
Como explican desde 3CO Logistic Solutions, la automatización y la robótica ofrecen a las pymes la posibilidad de cuadruplicar su productividad y minimizar sus costes laborales, cumpliendo con plazos de entrega más ajustados, favoreciendo que el almacén esté operativo las 24 horas y evitando sobrecostes por descuadres en el inventario, roturas de stock o devoluciones.
Ahora, existen opciones más asequibles para la robotización de las pequeñas y medianas empresas, además de sistemas de robótica como servicio (RaaS)”.
El gemelo digital redefine la logística
Por último, es importante señalar la importancia que está adquiriendo ya la tecnología de los gemelos digitales dentro de los almacenes. Este tipo de desarrollos permiten probar sin riesgo diferentes diseños y estrategias dentro de las instalaciones para valorar sus posibles resultados antes de realizar una inversión.
Esta herramienta proporciona un nivel adicional de previsión basado en datos reales que se actualizan constantemente para poder planificar por ejemplo un movimiento más eficiente de los productos o la cantidad de personal necesaria en cada estación, e identificar cualquier anomalía en comparación con las previsiones.
Esto permite reducir los costes y tiempos en la puesta en marcha de nuevas tecnologías y desarrollos, ajustar el uso del espacio y mejorar la seguridad, favoreciendo una toma de decisiones controlada, así como una optimización de los recursos disponibles e incluso la planificación de las rutas de transporte.