Es una tendencia recurrente. En diversos sectores de actividad económica abundan los casos de empresas que migran de un carácter puramente industrial hacia un ecosistema de servicios. Pasa, por ejemplo, con las marcas de coches y camiones, también con las nuevas tecnologías y con los equipos de manutención e intralogística, por acercar el foco al ámbito logístico.
En el caso de la construcción de activos logísticos e industriales esta tendencia no es nueva. Desde hace algunos años viene ganando terreno como una manera de generar un valor añadido a la construcción y operación de naves.
Se estima que un 93% de los inversores reconoce que la integración de tecnología en los espacios de trabajo repercute en una mayor rentabilidad de sus activos, según el informe ‘Global Design Perspectives 2026’ de JLL.
La gestión de activos y su adaptación a las necesidadades de los inquilinos son factores que día tras día ganan en importancia”.
La mayoría de los inquilinos especialmente de oficinas y hoteles, según el estudio, también están dispuestos a pagar un precio mayor por arrendar espacios de trabajo con tecnología integrada.
Tecnología y conexión humana
Por otro lado, el trabajo también analiza otras tendencias como el valor de la conexión humana en la era de la IA, la personalización de las experiencias y, por último, el diseño orientado a resultados a través del espacio conectado.
Respecto al primero, el valor de la conexión humana en la era de la inteligencia artificial, JLL detecta que, como contrapunto al avance digital, surge una demanda crítica de "espacios analógicos", lo que impulsa un diseño que busqua el contacto entre el ser humano y la naturaleza y que mejore, utilizando el neuro-diseño, el rendimiento cognitivo y el bienestar.
Esta tendencia se traducirá en una mayor integración de elementos de diseño táctil, un mayor protagonismo de elementos de mejora acústica e iluminación para mejorar las experiencias sensoriales y potenciar el rendimiento cognitivo.

Sobre la personalización de las experiencias, JLL explica que la evolución tecnológica está cambiando las expectativas de los usuarios, de tal modo que los jóvenes buscan entornos tecnológicos y personalizados, mientras que las generaciones mayores prefieren la atención humana tradicional.
Finalmente, sobre el diseño conectado orientado a resultados, el enfoque se desplaza de las actividades individuales hacia sistemas conectados.
Cambios en el modelo de inversión inmologística
Se prevé que en 2026, las empresas pondrán un mayor énfasis en cómo los equipos impulsan los resultados de negocio, mejorando el papel del diseño social-espacial para potenciar el rendimiento colectivo.
En este contexto, se priorizarán para ello los espacios conectados que faciliten el trabajo en grupos pequeños, clave para la agilidad en el proceso de la toma de decisiones. Además, se intensificará el diseño de los “espacios intermedios” y la medición del retorno de inversión en entornos de trabajo no tradicionales, considerando métricas más amplias que reflejen desempeño en equipo, capital social y la experiencia integral de los colaboradores.
Todo ello tiene su razón de ser en un cambio radical que se está operando en el modelo de inversión inmologística a causa de las continuas incertidumbres de diversos órdenes que afectan al segmento inmologístico.
En este contexto, durante años, el desarrollo logístico ha estado dominado por una lógica especulativa: adquirir suelo, construir activos estándar y confiar en que el mercado absorba la oferta.
Sin embargo, la coyuntura actual, con costes de construcción al alza, mayor presión financiera y una demanda cada vez más específica, está poniendo en cuestión este enfoque.
Hacia la inversión consciente
Frente a este escenario, Mountpark defiende un modelo de inversión consciente, en el que el desarrollo solo se activa cuando existe un operador interesado en un proyecto llave en mano. Una decisión que responde a una visión prudente del mercado y a la voluntad de reducir riesgos estructurales tanto para el promotor como para el futuro inquilino.
Según la compañía, este enfoque no especulativo tiene varias implicaciones clave. Por un lado, reduce el riesgo sistémico asociado a la sobreoferta de activo sque no responden a una demanda concreta. Por otro, permite desarrollar proyectos más flexibles, ajustados en tamaño, diseño y configuración a las necesidades reales de las empresas logísticas e industriales.
El llave en mano se impone por dos factores: la adaptación a las necesidades de cada usuario y la necesidad de ocupar activos cuanto antes ”.
Además, de acuerdo a este criterio, este modelo favorece una relación más estrecha entre promotor y operador desde fases tempranas, facilitando decisiones más eficientes en términos de costes, plazos y funcionalidad.
Así pues, la apuesta de Mountpark refleja una tendencia creciente en el sector: pasar de la lógica del “construir y esperar” a la del “escuchar, diseñar y construir”, un cambio de paradigma que busca aportar estabilidad al mercado y ofrecer respuestas más precisas a operadores que priorizan la seguridad, la eficiencia y la adecuación operativa frente al crecimiento acelerado.
Solidez del inmologístico español
En este contexto cambiante y de mayor peso de la tecnología, España se sitúa por primera vez como el país más atractivo de Europa para la inversión inmobiliaria, alcanzando el primer puesto del ranking continental en 2026, según un informe dado a conocer esta semana por CBRE.
En concreto, casi la mitad de los inversores cross‑border seleccionan España como su principal destino por potencial de retorno, apoyado en la fortaleza de su economía, una fuerte demanda residencial y la escasez de oferta en determinados segmentos, lo que presiona al alza rentas y absorción.
Continuidad para un buen 2025
Según los datos de la consulora, este liderazgo de España viene precedido por un fuerte 2025, con más de 18.400 millones de euros de inversión, lo que implica un ascenso anual de un 31%.
De cara a 2026, CBRE prevé un nuevo aumento de entre un 5% y un 10%, para colocarse en un rango de entre 19.000 y 21.000 millones de euros, en un entorno de estabilidad monetaria y mejores condiciones de financiación que favorecerán el cierre de operaciones y la liquidez del mercado.

Atractivo del inmologístico
Más en detalle, la inmologística se coloca como el segundo segmento más atractivo para la inversión, con uin 25%, y sólo por detrás de la vivienda.
En este mismo sentido, este tipo de activos mantienen una posición estratégica impulsada por el comercio electrónico, la optimización de cadenas de suministro y la necesidad de activos modernos cerca de los principales núcleos urbanos.
La mejora de la confianza de los inversores en el mercado inmobiliario europeo refleja la estabilización de los precios y una mayor disponibilidad de financiación, algo que permite que un 89% espere que su actividad de compra aumente o se mantenga estable en 2026, mientras que un 83% anticipa que la actividad de venta aumentará o se mantendrá.
En este contexto, los inversores continúan favoreciendo las estrategias value‑add y core‑plus, apoyadas por la estabilización de los precios y oportunidades para mejorar los ingresos.
En este mismo sentido, el sector inmobiliario industrial español encara 2026 con un dinamismo creciente impulsado por la demanda de nuevas infraestructuras, el avance de la automatización y la entrada de inversión internacional en sectores de alto valor, según Accolade.
Rápida evolución de la demanda
En concreto, Accolade argumenta que la demanda continúa evolucionando a gran velocidad y las empresas buscan soluciones inmobiliarias que respondan a sus necesidades operativas a la vez que permitan anticiparse a ciclos de innovación, sostenibilidad y automatización cada vez más cortos.
En este contexto, factores como la disponibilidad de suelo, la capacidad de adaptación técnica de los proyectos y el impulso regulatorio marcarán la actividad del mercado.
Con más detalle, a combinación de estos elementos determinará el ritmo de desarrollo y las oportunidades de inversión durante los próximos meses.

Cinco tendencias para 2026
Accolade identifica cinco tendencias que marcarán la evolución del sector inmobiliario industrial en 2026.
La primera anticipa que los proyectos llave en mano ganan peso como fórmula clave de desarrollo, especialmente en tipologías con requerimientos técnicos muy específicos, como naves de frío o temperatura controlada, plataformas cross-dock o instalaciones vinculadas a cadenas de suministro compleja.
En el periodo 2025-2026, se estima que buena parte del nuevo stock en construcción será bajo este modelo, reforzando su relevancia para los próximos desarrollos industriales.
En segundo lugar, España se ha consolidado como hub digital del sur de Europa y seguirá atrayendo inversión en centros de datos gracias a su conectividad internacional, la disponibilidad energética y su posición geoestratégica.
Además, sectores como defensa, aeronáutica, movilidad eléctrica y tecnologías avanzadas están experimentando un ciclo expansivo que requiere infraestructuras industriales de nueva generación.
Por otro lado, los trámites urbanísticos y la obtención de licencias siguen condicionando la velocidad de desarrollo, con procesos que pueden prolongarse entre 12 y 24 meses en ciudades clave, por lo que los planes de digitalización y simplificación administrativa que impulsan algunas administraciones podrían generar mejoras graduales durante 2026.
En cuarto lugar, algunas zonas como Cataluña, tienen bajos niveles de disponibilidad, especialmente en el caso de naves logísticas eficientes, de nueva generación o adaptadas a los estándares actuales del mercado.
En estos casos, la demanda de producto de calidad supera a la oferta, lo que mantendrá la presión sobre precios y acelerará la rehabilitación de activos obsoletos, así como el reposicionamiento de inmuebles con potencial.
En este contexto, también se prevé un desplazamiento de parte de la actividad hacia localizaciones periféricas o emergentes, con mayor capacidad de absorción y disponibilidad de suelo.