La tasa del comercio electrónico en el sector del Gran Consumo ya ha llegado al 7,2% en 2026, manteniendo así una línea ascendente según los datos del X Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. Además, los consumidores combinan cada vez más el canal físico y el ‘on-line’ para aprovechar las ventajas de cada uno, impulsando un modelo híbrido y flexible.
De hecho, un 30,8% ya apuesta por utilizar ambas opciones, mientras que el 62% se sigue manteniendo fiel a la compra física tradicional. También se ha analizado qué tipo de productos compran aquellos que utilizan Internet para sus compras.
En lo que se refiere a alimentación, entre los consumidores ‘on-line’, el 82,2% adquiere alimentos envasados, el 72,6% lácteos, el 58,9% en congelados, el 42,5% frutas y verduras, el 42% panadería y bollería, el 33,3% carnes frescas, el 24,7% comida preparada de supermercado, y el 24,2% pescados frescos.
Sin embargo, entre los consumidores considerados mixtos, los porcentajes bajan al 48,5% en alimentación envasada, el 28,5% en lácteos, el 21,4% en congelados, el 13% en frutas y verduras, el 25,9% en panadería y bollería, el 9,2% en carnes frescas, el 17,8% en comida preparada de supermercado, y el 4,4% en pescados frescos.
Muchos consumidores siguen rechazando esta modalidad porque quieren asegurarse de que los alimentos estén muy frescos, quieren ver y tocar el producto antes de comprarlo, o simplemente les gusta elegir ellos mismos los productos y siente que tiene más control y libertad en la tienda física. En muchos casos, también les gusta ir a hacer la compra.
Por su parte, quienes se decantan por adquirir estos productos en Internet suelen valorar la rapidez de entrega, la posibilidad de realizar compras en momentos de emergencia y la automatización, pues de hecho un 46,2% de los que suelen realizar la compra ‘on-line’ utiliza la opción de ‘compra recurrente’.
Más de la mitad de los consumidores mixtos, que utilizan tanto el canal físico como el ‘on-line’, estarían dispuestos a recoger su compra en puntos comunes para cada barrio para evitar contaminar”.
Además, el aspecto medioambiental preocupa cada vez más al consumidor ‘on-line’ o mixto, que ha comenzado a hacerse preguntas respecto al impacto del embalaje y el transporte de sus compras, o la posibilidad de elegir transportes más respetuosos con el entorno.
Según el estudio, hasta en un 52% de los casos -en los consumidores mixtos- estarían dispuestos a recoger su compra en puntos comunes para cada barrio, lo que reduciría la contaminación y agilizaría el transporte.
Necesidades del horeca y la distribución
En cualquier caso, el aumento de las compras ‘on-line’ de productos de alimentación exige un mayor uso de los servicios de distribución urbana de productos refrigerados. Tanto las necesidades de los ciudadanos como de los propios establecimientos de venta o consumo, ya sean supermercados, tiendas, bares o restaurantes, plantean retos al modelo actual de distribución urbana de mercancías.
Actualmente, cuatro de cada cinco operaciones de distribución urbana de mercancías que se realizan en España corresponden a la alimentación, el sector horeca y la paquetería, según un estudio de Aecoc.
De hecho, la alimentación concentra el 32% de la actividad logística, y el canal horeca representa el 28%, llegando a alcanzar el 40% en ciudades turísticas y costeras.
La distribución alimentaria continúa siendo el principal generador de movimientos logísticos. En el abastecimiento a establecimientos predominan los vehículos de gran tonelaje, con operaciones que requieren entre 60 y 90 minutos por entrega y que, en muchos casos, se realizan fuera del horario comercial para reducir el impacto sobre la movilidad.
En el reparto al consumidor, en cambio, predominan las furgonetas y camiones ligeros, con tiempos medios de entrega de unos 20 minutos y una actividad concentrada entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche.

El canal horeca presenta igualmente necesidades muy diferenciadas. La hostelería organizada opera mayoritariamente con camiones rígidos de más de doce toneladas y entregas de hasta 1.200 kilos por parada, pero la hostelería independiente, que representa más del 70% de los establecimientos españoles, requiere vehículos de menor tamaño que cubren rutas con entre 25 y 35 puntos de entrega.
En el caso de la distribución de bebidas, más del 85% de las entregas se completa antes de las 14 horas.
Nuevas soluciones
En este contexto, están surgiendo diferentes iniciativas para tratar de ajustar las numerosas necesidades de transporte en las ciudades.
Por ejemplo, Santiago de Compostela contará con una plataforma logística de distribución urbana que busca reducir las consecuencias negativas de todos estos movimientos en la vida diaria de los residentes. Hace unos meses, el Ayuntamiento ya tomó el pulso a los sectores afectados, como el horeca, el ocio nocturno, el comercio o la logística, recabando opiniones para diseñar un nuevo modelo de reparto más eficiente y sostenible.
Asimismo, el Barcelona Innova Lab Mobility, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona, Feria de Barcelona y Mobile World Capital Barcelona, seleccionó a finales de 2025 el Proyecto DUMH - BCN como ganador del reto para la "Optimización de la distribución horeca en la ciudad de Barcelona", al que se presentaron 30 propuestas.
El objetivo era encontrar soluciones tecnológicas que contribuyeran a la transformación del actual modelo de distribución urbana de mercancías, especialmente en el sector de la hostelería, la restauración y el catering, para reducir el tráfico y mejorar la convivencia en los espacios urbanos.
En este caso, la propuesta seleccionada fue la de la Universitat Oberta de Catalunya y la Asociación Adiscat, y consistía en la creación de puntos de carga y descarga inteligentes para operadores horeca, distribuidos estratégicamente en zonas de alta densidad de establecimientos del sector.
El proyecto, con un presupuesto de 125.000 euros, consistirá en un piloto acotado en una o más zonas con alta densidad de establecimientos de restauración, donde los vehículos de distribución se convertirán en micro-hubs que centralizarán las entregas y recogidas de mercancías.
En esta línea, el Ayuntamiento de Bilbao quiere convertir el aparcamiento de Indautxu en un centro logístico urbano que facilite la reorganización de los flujos de mercancías vinculados al reparto de e-commerce o la hostelería, entre otros.
De este modo, los camiones y furgonetas utilizarían este punto para descargar, con la idea de que las mercancías sean posteriormente distribuidas en vehículos de menor tamaño y más ecológicos.
Estos son solo algunos ejemplos de las opciones que tiene el sector, siempre sometido a numerosas normativas y a las exigencias relacionadas con la sostenibilidad, para tratar de cumplir con su cometido de la manera más eficiente posible.