Amazon está convencida de que el establecimiento de una red densa de tiendas puede actuar como un elemento crucial para abaratar y optimizar el reparto de mercancía a cliente final, especialmente para la distribución de perecederos y otros artículos de consumo.

Por este motivo, el gigante norteamericano del comercio electrónico tiene previsto crear su propia cadena de tiendas de productos alimentarios en los Estados Unidos, con establecimientos físicos en varias de las principales capitales del país, como Los Ángeles, Chicago y Philadelphia, según el Wall Street Journal.

Con esta nueva aproximación al canal físico, Amazon estima que podrá ganar una mayor flexibilidad para sus operaciones logísticas, ya que estos puntos de venta pueden convertirse en puntos de conveniencia para el reparto de paquetería de comercio electrónico, así como actuar como almacenes de proximidad para el reparto de pedidos on-line de productos perecederos.

Con esta nueva estrategia, paralela a la adquisición de Whole Foods Market, el e-tailer estadounidense busca seguir potenciando su actividad en el canal de distribución con establecimientos físicos en el mercado norteamericano, una rama que le reporta pingües beneficios, en lo que se antoja como un proceso de integración omnicanal que avanza con fuerza.