La renovación de la flota se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para la naviera, con el ‘Salamanca’ como el primero de los cuatro nuevos buques propulsados por GNL que están por llegar a la compañía para cubrir rutas entre España y el Reino Unido.

A este respecto, la naviera tiene previsto que el próximo 29 de marzo llegue al puerto de Bilbao en línea regular el ‘Salamanca’, su primer buque propulsado por GNL. El siguiente, será el ‘Santoña’ y que se unirá a la flota en 2023, para enlazar con el archipiélago británico desde Santander, mientras que el ‘Salamanca’ lo hará desde Bilbao.

Así mismo, la naviera sigue invirtiendo en dos buques híbridos de GNL que llegarán en 2024 y 2025, para sustituir a dos de los buques más antiguos de la flota, el ‘Bretagne’ y el ‘Normandie’, en las rutas entre Reino Unido y Francia.

Está previsto que las embarcaciones utilicen GNL en el mar, aunque también funcionará parcial o totalmente, durante las maniobras de atraque y salida, con baterías que se podrán recargar durante el atraque, así como para alimentar sistemas como el aire acondicionado, la calefacción y la iluminación a bordo.

Decidida apuesta por el GNL

En paralelo, la compañía trabaja junto con Repsol y los puertos de Bilbao y Santander para para tener listas las instalaciones de repostaje de GNL para la llegada del ‘Salamanca’ y el ‘Santoña’, con una inversión total de diez millones de euros y financiación de la Unión Europea.

En particular, las instalaciones del puerto de Bilbao contarán con un tanque criogénico con una capacidad de almacenamiento de 1.000 m³ para mantener el gas natural en estado líquido.

La Hoja de Ruta de la Energía 2050 de la Comisión Europea, por ejemplo, señala que el gas natural es la clave de las aspiraciones de los objetivos de energía limpia en 2050.

Con el GNL se consigue un proceso de combustión más eficiente que con los combustibles fósiles tradicionales, con un 20% menos de emisiones de dióxido de carbono. Los beneficios más importantes provienen de la reducción de los contaminantes de la calidad del aire. Las emisiones de azufre y partículas (hollín) se eliminan prácticamente, mientras que las de dióxido de nitrógeno se reducen en torno al 90%.

El GNL es claramente un combustible para el futuro. Los reguladores y todos los que se preocupan por la protección de nuestro planeta lo prefieren. La Hoja de Ruta de la Energía 2050 de la Comisión Europea, por ejemplo, señala que el gas natural es la clave de las aspiraciones de los objetivos de energía limpia en 2050.

 

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