CMA-CGM ha conseguido reducir en un 4% sus emisiones en 2020, tras otra disminución del 6% en 2019. Su presidente, Rodolphe Saadé, ha confirmado además que la naviera ya cuenta con soluciones disponibles para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.

Su apuesta se centra en el biometano, una alternativa a los combustibles fósiles que le permitirá acercarse un poco más a sus objetivos. Se trata de un gas verde renovable producido en parte por la metanización de residuos orgánicos y vegetales.

Su intención es impulsar la producción de unas 12.000 toneladas de biometano, el equivalente al consumo de combustible anual de dos buques de 1.400 TEUs, como los que operan en la línea Balt3 entre San Petersburgo y Rotterdam.

El uso del biometano, combinado con un motor dual-fuel a gas, permitirá reducir las emisiones de la cadena de valor en al menos un 67%. En lo que respecta únicamente al buque, la disminución alcanzaría el 88%.

A partir de mayo de 2021, los clientes de los servicios de valor añadido ‘Act with CMA-CGM+’ podrán optar por el biometano y contribuir a una reducción sustancial de su impacto medioambiental.

Hasta el momento, la naviera ha estado realizando una fuerte apuesta por el GNL, que permite reducir las emisiones de SO2 en un 99%, las de partículas en un 91% y las de NOx en un 92%. De hecho, para 2022, contará con un total de 32 buques propulsados por este combustible.

No obstante, sigue invirtiendo en I+D para tratar de identificar las fuentes de energía del futuro y reducir la huella de carbono de sus clientes, ayudando a proteger el medio ambiente.