Con un volumen creciente de restricciones a la circulación de camiones en el eje que une Castellón con el sur de Barcelona a través de las N-340 y N-240 y el desvío obligatorio de los más de 4.000 camiones que utilizaban estas carreteras nacionales a la AP-7, según los datos de Fenadismer, ahora se están empezando a ver los primeros problemas en esta vía de peaje.

Como indica la organización empresarial, el hecho de que el movimiento de camiones por la AP-7 se haya duplicado está provocando «gravísimos problemas de sobresaturación e inseguridad vial en las tres únicas áreas de descanso existentes en dicho tramo en la autopista AP-7, en concreto las de Benicarló, La Ribera y Baix Ebre».

Todas ellas que suman menos de 90 plazas de aparcamiento para camiones, una situación que dificulta la realización de los preceptivos tiempos de conducción y descanso para los conductores de los vehículos pesados que a diario utilizan esta infraestructura y tienen que parar en estos puntos, toda vez que, como recuerda la asociación, tanto a la DGT como el Servei de Trànsit de Cataluña «siguen rechazando la posibilidad de que los transportistas puedan abandonar la autopista de peaje hacia la carretera nacional para realizar las labores de repostaje, avituallamiento o descanso».

Fenadismer estima que esta situación es «absolutamente irracional y contraria a los principios de eficiencia empresarial y de seguridad vial», por lo que aguarda que los Tribunales estime la demanda presentada en su día en contra de los desvíos de camiones a las autopistas de peaje.