Correos niega que la empresa se esté privatizando, como afirman los sindicatos, y afirma, a través de un comunicado, en relación con la huelga planteada en su centro de Sevilla, que «el trabajo en festivos en Correos se presta únicamente con el personal mínimo imprescindible para garantizar la adecuada prestación de los servicios necesarios».

Según el operador postal «no hay ningún desmantelamiento del servicio y Correos, como compañía pública, tiene la obligación de fortalecer su apertura a otros sectores y de diversificar su negocio, asignando eficientemente sus recursos, tanto humanos, como logísticos y tecnológicos, por lo que en función de la producción, que es fluctuante, adecua su plantilla al nivel de actividad real».

La empresa pública afirma que esta adecuación se realiza «sin ningún proceso de despidos y manteniendo siempre la calidad del servicio que presta a toda la ciudadanía, los compromisos de entrega en los plazos contratados y el respeto a las condiciones laborales de su personal».

Finalmente, Correos reconoce que la pandemia ha acelerado el descenso del postal con una caída del 35% en 2020, lo que supone 561 millones de cartas menos que en 2019, y afirma que en ese contexto, «sigue trabajando para ofrecer sus servicios con la mayor calidad y para facilitar la vida a los ciudadanos».