El Reino Unido constituye el quinto mercado internacional más importante para los productos españoles, solo por detrás de Francia, Alemania, Italia y Portugal.

Abundando en esta idea, los datos del Ministerio de Fomento reflejan que los países de origen o destino con los que los vehículos pesados españoles realizan más transporte internacional de mercancías por carretera son Francia, Alemania, Portugal, Italia, Países Bajos y el Reino Unido.

Los últimos datos estadísticos de este departamento certifican que el Reino Unido es el destino del 8,1% de las toneladas-kilómetro producidas por el transporte internacional de mercancías por carretera español en 2017, año en el que se descargaron en este país un total de 2,697 millones de toneladas de mercancías llevadas por carretera desde España, un 4,6% del total la carga que ha llevado al exterior el transporte de mercancías por carretera en dicho ejercicio, en una evolución que, aunque sin estridencias, venía al alza desde 2012 y tras tocar techo en 2008.

Un Brexit sin acuerdo podría provocar que el número de camiones que llevan mercancías desde España a este país se redujera de los actuales 8.000 a 800.

Al tiempo, según los cálculos de Fenadismer unos 8.000 vehículos pesados transportan mercancías por carretera entre España y el Reino Unido en el actual marco de la UE, una cifra que podría verse recortada a una décima parte como mucho si se vuelve a establecer un sistema rígido de autorizaciones bilaterales, hasta colocarse en un total de 800.

Lo único cierto es que en marzo se aprobó un Reglamento con medidas provisionales destinado a evitar la interrupción del transporte internacional por carretera, que estarán en vigor hasta final de año, sin que por el momento se sepa qué va a pasar después.

Más aún, el propio Gobierno británico ha reconocido en un informe interno desvelado por la prensa del país que podría producirse desabastecimiento de productos.

Incluso se especula con la posibilidad de que las conexiones entre el archipiélago y el continente a través del Canal de La Mancha puedan permanecer interrumpidas durante meses, así como con que los retrasos para los camiones que lleguen a las islas desde la Unión europea puedan sufrir retrasos de más de dos horas en la frontera.

Lo peor para las empresas que sigan trabajando con el Reino Unido tras el ‘Brexit’ puede ser que se encontrará en el regreso, ya que el país parece que implantará controles laxos a las mercancías procedentes de la Unión Europea.

Así mismo, también se cree que hasta 5.000 camiones podrían quedarse atascados en Dover durante sus viajes de vuelta al Viejo Continente cada día, con lo que el espacio habilitado por las autoridades británicas para 6.000 camiones en un aeropuerto del sur del país en desuso podrían quedar colapsado en poco tiempo.

En este sentido, parece que los principales problemas podrían venir no por la entrada de camiones en el Reino Unido, ya que este país tiene previsto un sistema de control laxo, siempre que se hayan cumplido una serie de trámites previos, sino por el regreso con los vehículos cargados con mercancías británicas para el continente que, en este caso, sí que estarán obligadas a pasar controles rigurosos antes de su entrada en el espacio de la Unión Europea.

En definitiva, todo este proceso se trata de una partida de póker en la que se juega mucho dinero y el futuro de muchas familias, en una situación que debería hacer reflexionar a todos y cuya complejidad no para de crecer si, como se especula últimamente, podrían convocarse elecciones al Parlamento británico antes del 31 de octubre.

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