Tres de cada cuatro consumidores españoles comprarían más on-line si el servicio de entrega fuese más satisfactorio, según un reciente estudio de Capgemini, en el que se concluye que los envíos gratuitos, los plazos de entrega y la posibilidad de ajusta la recepción de las entregas marcan el devenir del servicio domiciliario de comercio electrónico.

Los plazos de entrega, cada vez más reducidos y flexibles, se han convertido en uno de los principales ejes de la estrategia de los operadores de comercio electrónico, que buscan adaptarse a los cambios que se están produciendo en los hábitos de consumo y que dan como resultado un cliente más informado y exigente.

Dentro de este panorama, cada vez más consumidores demandan entregas programadas, en las que recibir los pedidos en ventanas horarias seleccionadas previamente, especialmente los fines de semana, cuando los receptores se encuentran en sus domicilios.

Al mismo tiempo, la utilización de este sistema de ventanas permite a los e-tailers adecuar sus entregas de una manera más racional, optimizar rutas y hacer frente al principal problema de las entregas domiciliarias: las entregas fallidas, cuya gestión supone un auténtico quebradero de cabeza para la logística del comercio electrónico, así como para su rentabilidad.