El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, tomó la decisión de retrasar la votación sobre este ambicioso conjunto de medidas sobre el transporte por carretera para la reunión que se celebrará a primeros de abril, pocas horas antes de que el Pleno de la Eurocámara analizase el Paquete de Movilidad.

Tras esta cancelación de las votaciones sobre tres aspectos concretos del Paquete de Movilidad se encuentran las profundas divisiones existentes en el seno del propio Parlamento europeo, las más de 1.500 enmiendas presentadas a última hora, un volumen imposible de asimilar y negociar en tan poco tiempo, e incluso las reservas existentes por parte de la Comisión Europea sobre los informes elaborados por las comisiones de Transporte y Empleo de la Eurocámara.

División en la Eurocámara

En definitiva, los eurodiputados siguen, tal y como ya se preveía, divididos a la hora de encontrar una regulación que sirva para nadar y guardar la ropa, que es lo que supone, al fin y al cabo, pretender mantener la competitividad y flexibilidad del transporte por carretera, mientras, al tiempo, se mejoran y homegenizan las condiciones de trabajo de los conductores profesionales.

De igual modo, en el fondo del debate también se han colado interés nacionales que, en algunos casos, rozan, como ha afirmado la diputada socialista Inés Ayala, «el proteccionismo xenófobo» y, sin embargo, se han dejado de lado la falta de instalaciones en número suficiente para que los conductores puedan realizar sus descansos en las condiciones que sus señorías consideran dignas o medidas adecuadas para luchar contra la competencia desleal y el dumping social de una manera efectiva.

Ahora, tras un peloteo digno de un partido de Roland Garros, parece que el Paquete de Movilidad tendrá que aguardar, a no ser que se llegue a un improbable acuerdo antes de la votación prevista para primeros de abril, a ver qué hace el nuevo Parlamento Europeo que salga de las próximas elecciones.