La Autoridad Portuaria de Tarragona ya encara la fase final de la construcción del Muelle de Baleares, tras la finalización del dragado y el relleno de la infraestructura con el material obtenido del fondo marino.

Las obras proporcionan ya una forma muy identificable y visible, por lo que se espera que su puesta en funcionamiento pueda producirse a mediados de 2021.

La draga Zheng He ha llenado el interior de la dársena con 600.000 m³ de material del fondo marino del Muelle de Cantabria y ahora, las tareas se han trasladado al exterior, donde la maquinaría pesada se encarga de colocar y allanar el material.

Paralelamente, se está colocando la viga cantil. Desde el mar, la embarcación Ardenza sigue realizando tareas auxiliares para la colocación del material necesario en los diques sur y norte del muelle. Próximamente, se colocarán bolardos y defensas cuando se pongan en marcha las pavimentaciones en el muelle y la explanada.

Esta infraestructura contará con una línea de atraque de 700 metros, puesto que de estos 460 metros de longitud, en 240 se podrá atracar en ambos lados. Esto permitirá duplicar el número de cruceros que podrán atracar simultáneamente y acoger a los más grandes del mundo.

No obstante, aunque la prioridad será destinarlo a la actividad crucerística, al tratarse de un muelle multipropósito, podrá recibir diferentes tipos de tráficos, como graneles sólidos y otros tipos de mercancías.