Furgonetas de distribución urbana en la Puerta del Sol.

En Madrid, las entregas de paquetería podrían alcanzar los 150 millones en 2021.

El comercio electrónico es fundamentalmente un fenómeno urbano. Su espectacular progresión en los últimos años ha hecho ver a los responsables de la gestión de las cadenas de suministro la necesidad de contar con instalaciones logísticas cerca de los principales núcleos de población, con capacidad para poder realizar entregas en plazos de media hora.

Sin embargo, a 30 minutos del centro de las principales ciudades del mundo suelen encontrarse edificios con pobres instalaciones y, en la mayor parte de los casos, obsoletas. Paradójicamente, suele decirse que las actividades logísticas asociadas al comercio electrónico necesitan tres veces más suelo que cualquier otro segmento.

Así mismo, está previsto que en los próximos años los costes de las entregas de última milla se incrementen entre un 7 y un 10%, toda vez que el acceso a los núcleos históricos de las principales ciudades es cada vez más complicado, y, al tiempo, según algunas previsiones, las ventas de comercio electrónico podrían incrementarse en Europa un 94% entre 2016 y 2021.

La necesidad de suelo para logística urbana se dispara hasta 2021

Para el caso español, se prevé que los envíos de paquetería se disparen un 102% hasta 2021, frente al crecimiento previsto del 69% para toda Europa. En la ciudad de Madrid, por tanto, podrían alcanzarse los 150 millones de entregas de comercio electrónico en 2021, mientras que en Barcelona podría llegarse a entre 80 y 90 millones.

De igual modo, la necesidad de suelo logístico para la distribución urbana se incrementará un 102% hasta 2021 en la ciudad de Madrid, ya que en dicho año la capital podría necesitar más de 360.000 m² para poder atender sus entregas de última milla. De igual modo, en Barcelona se necesitarán 170.000 m² para atender a la distribución urbana

Así las cosas, el reto logístico que supondrán la última milla en el futuro a corto y medio plazo dependerá en gran medida de la capacidad para colaborar que tengan los operadores privados y las administraciones locales, según describe un reciente informe de Cushman & Wakefield.

El crecimiento de las entregas urbanas va a obligar a repensar las necesidades de suelo logístico para la última milla.

En este sentido, el estudio afirma que, con el aumento del parque de vehículos eléctricos y la llegada de vehículos autónomos, los aparcamientos que queden libres en los centros urbanos podrían utilizarse como almacenes provisionales para la distribución urbana con stocks adaptados a través de análisis de big data en función de los códigos postales de los consumidores.

Además, en el caso del comercio electrónico existe una conexión directa entre la rentabilidad de estos servicios y su cercanía con sus clientes, dado el alto coste y la pérdida de imagen que causan la gestión ineficiente de las devoluciones y las entregas fallidas, que también obliga a estas empresas a establecer plataformas logísticas cerca de los núcleos de población para ganar rentabilidad y cuota de mercado.