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Las multas llegarán a Madrid Central el 15 de marzo.

Lo habitual suele ser que los políticos, independientemente del signo con que comulguen, ofrezcan señales de que van a estudiar lo que se les propone, que, sin que se les vea tomar un simple apunte, lo van a anotar en su agenda y ya si tal, …

Sin embargo, también es común que suelan olvidar con facilidad lo que prometieron y decidan, en conciencia, eso sí, hacer lo que les cuadre en sus estrechos marcos ideológicos o en sus egoístas cálculos electorales.

Este ha sido también, según la opinión unánime de los transportistas madrileños, el caso del Ayuntamiento de Madrid en relación con el análisis que iban a realizar para adecuar la entrada en vigor de Madrid Central a las necesidades operativas de las empresas que se dedican a la distribución urbana de mercancías en la capital, a pocos días del 15 de marzo, cuando de verdad se empiezan a sancionar los accesos no autorizados a esta zona de acceso restringido en pleno centro de la ciudad.

En este sentido, en la última reunión mantenida entre los representantes empresariales y los munícipes se ha podido comprobar, como indica ATA, «la falta de capacidad de los representantes del ayuntamiento a la hora de ofrecer soluciones a las propuestas formuladas por los transportistas».

Por su parte, CETM Madrid se refiere a la «falta de sensibilidad y consideración por parte del Ayuntamiento de Madrid con el sector del transporte durante el transcurso de las mesas de trabajo para avanzar en la mejora del Madrid Central».

En anteriores encuentros, el sector madrileño había propuesto una ampliación del plazo en cinco años más para el calendario que actualmente se fija para Madrid Central, más acorde con la vida útil de los vehículos y sus períodos de amortización real, sobre lo que el Ayuntamiento de Madrid aún no se ha pronunciado.

Ante esta situación, los transportistas se sienten «ninguneados, pese a ser un sector estratégico» y entrevén «una voluntad política de avanzar con el proyecto a cualquier precio», ante la que vaticinan o «una avalancha de sanciones ante la gran cantidad de situaciones no contempladas«, o «un alarmante desabastecimiento tanto de productos como de servicios básicos para el normal funcionamiento de una ciudad como Madrid».