«El tren de las 44 toneladas llega». Con esta máxima, el presidente de Conetrans, Carmelo González, ha resumido el momento decisivo que vive el sector del transporte por carretera español de cara a la ampliación de la Masa Máxima Autorizada de los vehículos pesados.

La sentencia también explica la posición de aquellos transportistas que, si bien no quieren dicha actuación, están dispuestos a aceptarla a cambio de una serie de acuerdos con los cargadores, y es que la principal preocupación del sector es que la Administración «la imponga sin que el sector pueda obtener nada a cambio».

González lo ha advertido en una mesa organizada en el marco del ‘VI Congreso Nacional de Empresarios de Transporte en Cisternas’, en el que ha considerado improbable que transportistas y cargadores puedan compartir el beneficio que el aumento de la MMA traería consigo.

Conocida la opinión de los cargadores con respecto al aumento de la MMA, recordada en el encuentro por el presidente de Feique, la asociación de la industria química española, Jesús Soriano, y dando por hecho que los camiones están capacitados para ello, como ha explicado el director general de Asfares, Julio Viartola, «el precio sigue siendo el principal problema en este asunto», según González.

Junto a él, el consejero delegado de ESK Francisco Corell ha llamado a los transportistas a «aprovechar las 44 toneladas en beneficio propio y no regalar nada a los cargadores». Según el consejero delegado de ESK, el sector «no puede llegar a las negociaciones con la cabeza gacha», por lo que «si esto sale adelante, habrá que repercutirlo en las tarifas».

A modo de respuesta, Gonzalez ha apuntado que «la experiencia es tozuda» en este terreno, y que los transportistas «suelen entrar a las negociaciones con la cabeza alta y salir con ella gacha». «En el transporte somos muy creativos», ha sentenciado.

Se decida lo que se decida, que se haga para los próximos 20 años

Corell también ha apuntado otro problema que trae consigo este debate: la «incertidumbre» que genera en el sector. Según ha explicado, las dudas en torno a su implantación provocan un parón en la renovación de las flotas de cisternas, ya que los transportistas no quieren invertir en camiones. «Si se invierten en camiones de 44 toneladas, es probable que el camión viaje en vacío, si se invierte en los de 40 y se aprueban las 44, se pierde competitividad».

Por ello, «tras 10 años debatiendo esto», Corell llama a tomar una decisión y «se decida lo que se decida, que sea para los próximos 20 años».

Ahorros de 471 millones de euros para la economía

Citando a un informe de Ineco, elaborado a instancias de Fomento, sobre la implantación de las 44 toneladas, Jesús Soriano ha asegurado que los ahorros en costes para la economía en general de las 44 toneladas es de 471 millones de euros al año, mientras que los costes en infraestructura aumentarían en 28 millones de euros.

Soriano cree que «cuando se produce una nueva mejora de eficiencia y competitividad se produce también un nuevo campo de negociación, y en este nuevo campo pueden ganar ambas partes«.

En lo que respecta a la forma de implantar las 44 toneladas en España, el director general de Asfares aconseja a la Administración «no inventar nada y transponer una normativa similar a la que está vigente en Francia«.