Los cambios que se están produciendo en los hábitos de consumo está produciendo una tendencia clara a la desaparición de un modelo comercial basado en las ventas en grandes superficies en los Estados Unidos.

La evolución de las tecnologías de la información ha contribuido decisivamente a la irrupción de nuevos canales de venta y la evolución de los hábitos de compra, tendencias que suponen un punto de inflexión en el sector minorista y que colocan a los consumidores en el auténtico centro de decisión de todo el proceso de compra.

Así mismo, la falta de tiempo libre lleva a los clientes a exigir procesos de compra más ágiles, acceso a los bienes a través de cualquier canal y experiencias de compra que signifiquen una vivencia con entidad, como desvela el estudio ‘El nuevo consumidor digital de retail‘ elaborado por Prodware.

Nuevas estrategias

En este sentido, el análisis propone a los retailers tres estrategias para hacer frente a todos estos cambios y que se centran en adaptar el modelo de negocio para satisfacer al cliente, mantener la competitividad de la compañía y sobrevivir en un entorno cada vez más complejo.

Con este fin, el punto de venta físico debe vivir una transformación radical que implique la introducción de nuevas tecnologías, mientras que el canal on-line tiene que avanzar hacia una mayor personalización. De igual modo, la experiencia de compra tiene que buscar atraer a los consumidores a través de innovaciones tecnológicas que permitan reducir las colas y ofrecer una mayor oferta de formas de pago, entre otros aspectos.