Este martes 17 de junio, el Ministerio de Comercio de China ha anunciado su decisión de no aprobar la Alianza P3, basándose en las reglas que regulan la concentración de empresas en el país asiático. La Alianza P3 era un acuerdo realizado entre las navieras MSC, CMA CGM y Maerks Line para operar sus buques de forma conjunta.

A través de un comunicado, los socios han expresado su decepción, aunque han afirmado que respetan la decisión del gobierno chino y detendrán los trabajos encaminados a preparar la red de la P3, que, por lo tanto, no comenzará a funcionar.

En concreto, Maersk Line ha mostrado su sorpresa por esta decisión, ya que desde la naviera se asegura que «hemos trabajado duro para poder responder a todas las preguntas y preocupaciones que planteaba el gobierno chino», por lo que se considera «una decepción».

Según los armadores, la Alianza P3 «habría proporcionado una red más eficiente y mejor producto a nuestros clientes». No obstante, aseguran que ya están comprometidos para continuar siendo competitivo en costes y en ofrecer servicios más fiables.

Una historia sin final feliz

El 18 de junio de 2013, los tres principales operadores de tráfico de contenedores del mundo, Maersk Line Mediterranean Shipping Company MSC y la francesa CMA CGM, anunciaron que ponían a un lado su rivalidad en las rutas este-oeste y que combinarían sus servicios en una mega alianza de transporte de contenedores, denominada P3.

Se trataba de un movimiento estratégico de respuesta a la constitución de la otra gran alianza G6 entre navieras. De esta forma, con el uso de la P3 las líneas esperaban poder mejorar su eficacia mediante una óptima utilización de la capacidad de los buques.

En virtud del acuerdo alcanzado, las navieras sumarían 255 barcos con capacidad para 2,6 millones de contenedores en 27 servicios entre Asia y Europa, el Pacífico y el Atlántico con el objetivo es mejorar la oferta de servicios y optimizar las operaciones.

En marzo de este mismo año, la Comisión Federal Marítima (FMC) de Estados Unidos daba el visto bueno a la Alianza P3, en lo que suponía un nuevo paso hacia el inicio de las operaciones de forma conjunta, que se preveía iniciar en otoño de 2014.

En el modelo elegido, los buques de la P3 serían operados de forma independiente por un centro operativo constituido conjuntamente, de forma que las tres navieras seguirían teniendo sus propias divisiones de ventas y marketing, y su servicio al cliente.

Hace tan solo unos días, el 3 de junio se conocía el veredicto favorable por parte de la Unión Europea, que aprobaba también la alianza, al entender que esta no presenta ningún tipo de competencia desleal.

Sin embargo, al pronunciarse las autoridades chinas en contra, todo lo anterior ha quedado en un intento, que de momento no seguirá adelante como estaba previsto.

Sin embargo, con esta decisión del ministerio chino, las tres navieras seguirán operando de forma separada, con lo que, todos sus servicios se mantendrán como hasta ahora.

No obstante habrá que esperar a conocer cuál es el siguiente paso, en una carrera que parece imparable