Circulacion en las carreteras francesas

El establecimiento de este impuesto provocaría un «importante incremento del precio final de la mercancía» española dirigida a los mercados centrales europeos.

El Ministerio de Transportes francés pondrá en marcha en los próximos cinco años un Plan de Infraestructuras especialmente enfocado al desarrollo de nuevas líneas del tren de alta velocidad, del transporte fluvial y de carreteras de gran capacidad.

Este programa, con un coste estimado de 10.000 millones de euros, se financiaría principalmente a través del establecimiento de una ecotasa a los vehículos pesados por la utilización de las vías francesas, dada la “penuria económica” de las arcas públicas.

Se trata, según recuerda la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España, Fenadismer, de la quinta vez que las autoridades galas intentan imponer este impuesto a los camiones nacionales y extranjeros que utilicen sus carreteras, tras aplazar la medida en 2013 y 2014 y suspenderla en 2015 debido a las movilizaciones de transportistas y agricultores.

España será uno de los países más afectados

Desde Fenadismer, rechazan la ecotasa y aseguran que España será uno de los países más afectados, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los flujos de transporte por carretera con origen o destino a la Unión Europea, deben utilizar la red viaria francesa. Por ella, transitan actualmente más de 100.000 camiones españoles autorizados para el transporte internacional.

Además, es preciso destacar que la mayor parte de los productos españoles que se exportan tienen un bajo valor intrínseco, por lo que el establecimiento de esta tasa provocaría un «importante incremento del precio final de la mercancía» dirigida a los mercados centrales europeos, con la consecuente pérdida de competitividad.

En esta línea, en la Federación aseguran que el transporte español «ya aporta suficientes recursos a las arcas públicas francesas vía impuestos«, puesto que en 2016 se impuso un impuesto adicional de cuatro céntimos por litro sobre los carburantes, que ha permitido recaudar anualmente al gobierno francés más de 6.000 millones de euros.