La crisis sanitaria es primordialmente un gravísimo problema de salud pública de dimensión global que, además, tiene una profunda dimensión económica que amenaza el futuro de millones de personas.

En el ámbito del transporte aéreo, los primeros cálculos de IATA arrojan que la pandemia del coronavirus podría poner en riesgo hasta 25 millones de empleos en el sector, por la caída de la demanda existente actualmente, así como la prevista a corto plazo, si las restricciones de tráfico se mantienen durante un plazo de tres meses.

En concreto, el organismo internacional estima que la situación podría afectar a un total de 5,6 millones de trabajos en el sector aéreo europeo, mientras que en Asia ascendería a 11,2 millones.

De igual modo, otros 2,9 millones de empleos se verían afectados en Iberoamérica, otros dos millones en el norte del continente americano, así como dos más en África y 900.000 en Oriente Medio.

En este contexto, IATA calcula que las aerolíneas de todo el planeta verán reducidos sus ingresos en un 44%, especialmente durante el segundo trimestre del presente 2020, en el que la demanda se ha desplomado un 70%.

Por todo esto, el sector pide que los Gobiernos de todo el planeta pongan en marcha medidas para mantener la actividad en un sector que es esencial para el suministro de productos médicos y farmacéuticos en servicios de larga distancia.

Para ello solicitan apoyo financiero directo, rebajas en tasas, así como créditos y préstamos para el transporte aéreo.