Maersk, MSC y CMA-CGM impondrán recargos adicionales a sus clientes por el aumento de los costes del combustible, una medida que el transitario on-line iContainers considera justa ya que es el resultado de los movimientos del mercado.

«Es un factor que no controlan y puede cambiar drásticamente dependiendo de una serie de variables» explican, conscientes de que el malestar de los expedidores es «comprensible y natural». Algunos de ellos afirman que las navieras deberían hacerse responsables de este incremento de los precios, pero otros prefieren hacer frente a este recargo antes que arriesgarse a que se apliquen otros ajustes.

Desde el transitario, aseguran que pese a la inicial reacción negativa, «algunos de ellos preferirían pagar un poco más y recibir menos sorpresas en su cadena de suministro, como cambios en las tarifas y los servicios».

Los operadores ya han comenzado a implementar este sobrecoste en numerosas rutas, pero en el caso de las líneas controladas por la Comisión Federal Marítima de Estados Unidos, los expedidores obtienen un colchón de 30 días, una fórmula que aporta grandes mejoras desde el punto de vista de la transparencia, y constrasta con las prácticas tradicionales de la industria.

Se concibe como un recargo independiente, ya que cada vez más navieras mejoran la transparencia de sus tarifas. En el pasado, un operador podía tener tantos cargos asociados al flete que era difícil identificarlos. Actualmente, algunos operan con un coste básico de combustible que está incluido en el precio total de flete y conlleva un riesgo calculado tanto de ganancias como pérdidas.

La implantación de los sobrecostes por combustible puede interpretarse como un esfuerzo de las navieras por inyectar más transparencia a los precios, pero para iContainers será necesario adoptar una solución mejor y más sostenible a largo plazo. En este sentido, creen que existe un margen de mejora en la forma en que se comunica el recargo a los clientes.