puerto de melilla

El tráfico de contenedores del puerto de Melilla ha caído un 53% en agosto.

Los tráficos de mercancías del puerto de Melilla viven una situación de asfixia que implica la pérdida de conexiones marítimas y una drástica reducción del número de contenedores estibados en el enclave.

En esta situación influyen de manera decisiva tanto la nueva organización del puesto fronterizo entre España y Marruecos que desde mayo del año pasado ha supuesto una importante pérdida de actividad portuaria, como el cierre de la aduana marroquí en Beni-Enzar, que desde julio solo despacha mercancías de importación descargadas en Marruecos, con lo que las salidas de mercancías hacia este país norteafricano se han visto bloqueadas y suponen pérdidas de más de 100 millones de euros para Melilla, según los cálculos del Gobierno de la Ciudad Autónoma.

Ante este escenario, la patronal de las empresas estibadoras Anesco reclamará ante el Ministerio de Fomento, Puertos del Estado y la Dirección General de Aduanas e Impuestos Especiales un plan de actuación, al tiempo que alerta de las pérdidas económicas y de puestos de trabajo que se pueden producir ante esta situación de bloqueo.

El tráfico de mercancías del puerto de Melilla acumula entre enero y julio un volumen total de 523.845 toneladas, un 25,18% menos que en idéntico período de 2017. En este mismo sentido, el tráfico de contenedores ha caído un 37,34% anual en esos siete meses, con un retroceso anual en agosto de un 53% con respecto al mismo mes del año pasado.