La congestión tiene un efecto paralizador sobre la distribución urbana de mercancías, que genera problemas de eficiencia y de competitividad para las empresas del sector, al tiempo que aumenta los costes y reduce el número de entregas que pueden afrontarse durante las horas de mayor tráfico.

Lejos de ir a menos, la congestión ha vuelto a aumentar durante el último año en las mayores ciudades españolas, según constata el TomTom Traffic Index 2018 que se acaba de publicar.

El análisis calcula que los altos niveles de tráfico han crecido un 1% tanto en las calles de Madrid como en las de Barcelona, ciudad que acumula un nivel de congestión de un 29%, la que más tiene del país, frente al 24% de la capital, que la coloca como la cuarta más congestionada de toda España, tras la citada Ciudad Condal, Palma de Mallorca y Granada.

A nivel mundial, el estudio sitúa a la ciudad india de Mombay como la más congestionada, mientras que Moscú lidera este ranking a nivel europeo.

De igual modo, Barcelona se colocaen el puesto 61 de las ciudades más congestionadas de Europa y la 118 de todo el planeta, mientras que Madrid, por detrás, aparece en el número 134 a escala europea y en el 228 a nivel mundial.