Bruselas acoge en estos días la Semana Marítima Europea, organizada por la Asociación Europea de Armadores Europeos, Ecsa, donde se ha desvelado que el transporte marítimo europeo ha aportado 54.000 millones de euros al Producto Interior Bruto de la Unión Europea en 2018.

No obstante, si se tiene en cuenta su influencia en otros sectores de la economía europea, la contribución total ascendería hasta los 149.000 millones, según los datos facilitados por el analista Oxford Economics. En lo que se refiere al empleo, ascienden a 685.000 las personas que trabajan en el sector en la UE, aunque teniendo en cuenta la influencia del transporte marítimo en otros sectores, se llegaría a los dos millones de empleos.

Aunque es difícil realizar una comparativa con los datos de 2015, debido a que la metodología y las fuentes de información han cambiado, la tendencia es clara. La industria del transporte marítimo, con algunas excepciones, está sufriendo una gran presión debido a las difíciles condiciones del mercado, que han llevado a un descenso de su contribución al PIB europeo.

Al mismo tiempo, esto ha afectado al empleo en el sector, pero el transporte marítimo sigue siendo uno de los grandes activos europeos, tanto a nivel económico, como social y cultural. Entre los desafíos que afronta actualmente, se encuentran las difíciles condiciones del mercado, la descarbonización y la seguridad en el trabajo.

Para que los armadores europeos puedan seguir compitiendo, es imprescindible que la regulación en el sector adopte una perspectiva global, garantizado la igualdad de oportunidades.

En este sentido, las tensiones actuales entre los actores más potentes del mercado mundial, el aumento de la piratería en el Golfo de Guinea y la inseguridad en el Estrecho de Ormuz han contribuido a crear una difícil situación. Además, el Brexit ha generado una gran incertidumbre en el sector del transporte marítimo, según apuntan desde Ecsa.