La crisis sanitaria que vive todo el planeta desde hace ya varios meses está arrojando consecuencias que están modificando las cadenas logísticas a escala mundial.

En términos generales podría decirse que al parón inicial de la producción que se ha vivido en China, y a medida que el coronavirus iba extendiéndose por todo el globo, le ha sucedido otro profundo descenso de la demanda en los principales mercados de los productos que se manufacturan en el país asiático, con lo que los volúmenes de producción en las plantas chinas también han reducido su capacidad de fabricación para adaptarse a la nueva situación.

De igual modo, a falta de efectos más profundos y de más largo recorrido en la nueva situación que se ha generado, en un primer momento se han producido importantes alteraciones de los flujos logísticos.

En el caso del transporte marítimo de mercancía general y de carga de proyecto no se ha visto en ningún momento escasez de barcos para el movimiento de carga, según ha podido constatarse en un reciente webinar organizado esta semana por Aeutransmer.

Es más, parece que un posible exceso de oferta, incluso con armadores dispuestos a poner barcos a disposición y con lastrados impensables para otros momentos, algunos cargadores han conseguido reducciones de los fletes de entre 15 y 20% tanto en cargas regulares como en el mercado spot, a tenor de la incerta situación de mercado que se vive.

Sin embargo, a medida que la situación vaya regulándose y se retome el equilibrio entre la oferta y la demanda, los clientes podrían centrar sus estrategias en buscar otras empresas con mercancías compatibles para colaborar en servicios marítimos.