Ahora el comercio electrónico es una constante en la vida de gran parte de las personas. Sin embargo, hace diez años, el canal on-line estaba en pañales y parecía coto cerrado para ciertas mercancías, principalmente productos culturales y tecnología.

Una década después, el comercio electrónico tiene una penetración casi universal y ha llegado a segmentos de mercado que parecían terreno vedado, como la alimentación y los productos frescos.

Toda esta transición se ha ido produciendo gradualmente y ha tenido diversos efectos, tanto sobre el propio mercado, como sobre la operativa.

Nuevos actores

En primer lugar, el auge del comercio electrónico ha implicado la aparición de toda una serie de operadores que han pasado de ser iniciativas marginales a convertirse en algunas de las mayores empresas por capitalización del planeta.

Son los casos de los Amazon, Alibaba, Rakuten, JD.com o Zalando, entre otros, que han conseguido acaparar, según informes recientes, gran parte de la cuota del mercado del e-commerce global.

En este sentido, según la Unctad, las cuatro plataformas on-line más grandes, Alibaba, Amazon, JD.com y Pinduoduo, aumentaron sus ingresos en un 70% entre 2019 y 2021.

Al tiempo, la cuota en las ventas totales de las trece principales plataformas globales de e-commerce ha pasado del 75% en 2018 a superar el 80% en 2021.

En paralelo, también se ha producido una concentración de este mercado en los países más avanzados. Así, por ejemplo, China copa más de la mitad de las ventas del canal on-lin de todo el mundo, mientras que los Estados Unidos suma otro 30% de las ventas en internet en el planeta.

Además, parece que esta tendencia a la concentración en el e-commerce global parece que se intensificará en los próximos años, empujada principalmente por el auge del comercio electrónico transfronterizo.

El declive del correo postal

En paralelo a estos avances del canal on-line, el correo postal se ha ido convirtiendo en una actividad residual y, progresivamente, los envíos postales están siendo sustituidos por entregas de paquetería, principalmente en envíos domiciliarios.

Esta circunstancia ha condicionado también la evolución de los principales operadores postales públicos, que están en el camino de transformarse en operadores logísticos.

Cambios en operativa e instalaciones

Por otra parte, el comercio electrónico también ha transformado radicalmente el modo en que se diseña y se lleva a cabo la actividad logística.

Con el e-commerce han cambiado los pesos medios de los envíos, la frecuencia y la velocidad de las entregas, que se ha acelerado hasta extremos que algunos califican de insostenibles.

De igual modo, el e-commerce también ha intensificado la competencia y ha obligado a muchas empresas a competir por volúmenes, más que por precios.

El comercio electrónico ha impulsado el uso de las nuevas tecnologías en la actividad logística.

Incluso, el e-commerce ha alterado el esquema estacional de trabajo en el sector, introduciendo nuevas fechas clave como el ‘Black Friday’, el ‘Cyber Monday’ o el ‘Día del Soltero’, entre otros, que concentran grandes volúmenes de envíos en pocos días y obligan a realizar inversiones cuantíosas en instalaciones, personal y equipos.

El comercio electrónico ha obligado a la logística a buscar soluciones más rápidas y eficientes.

Además, el comercio electrónico ha llegado incluso a poner patas arribas los modelos laborales.

Incluso las propias instalaciones están evolucionando. En el mercado inmologístico dominan los desarrollos de proyectos de naves cross-dock y el sector busca acercar los stocks para ganar eficiencia y rentabilidad a las ciudades, que son el principal mercado para el comercio electrónico.

Por otra parte, los almacenes también se adaptan a las ingentes necesidades de personal que requiere la logística del e-commerce, con aparcamientos gigantes, localizaciones en zonas con acceso en transporte público y aprovechamiento de áreas de almacenamiento en entreplantas o con instalaciones multinivel.

Así mismo, la velocidad en el tratamiento de la mercancía del e-commerce implica un impulso para la automatización de las instalaciones logísticas.

En esta misma línea, el comercio electrónico ha impulsado el uso de las nuevas tecnologías en la actividad logística.

El canal on-line necesita tener un control exhaustivo de la trazabilidad de la mercancía llegando hasta la unidad, tanto para informar a los consumidores finales, como para afinar costes o adecuar servicios a la demanda.

En definitiva, el comercio electrónico ha puesto al cliente en el centro de un modelo en el que todos los canales convergen para ofrecer prácticamente cualquier producto, servido en cualquier lugar y a cualquier hora del día.