La distribución mayorista afronta ya la última fase de la pandemia, definida por la práctica total recuperación de la normalidad, según explican desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, Asedas.

El sector, con una estructura reforzada tras haber demostrado su función esencial para el suministro de productos de primera necesidad en todo el territorio de España, fue fundamental durante la pandemia para hacer llegar alimentos a las zonas rurales de España.

Ahora, con la recuperación del turismo, también está demostrando ser un pilar para su desarrollo. No obstante, a pesar de esta recuperación de la normalidad, la distribución mayorista no es ajena a la actual coyuntura, que se caracteriza por el enorme impacto de los altos costes de la energía, agravada por los problemas derivados de la guerra de Ucrania y su influencia para el suministro de otras materias primas.

En este sentido, la fuerte competencia hace que, al igual que en la distribución minorista, los mayoristas estén haciendo también un gran esfuerzo por repercutir lo menos posible y lo más tarde posible esta situación al precio final. Sin embargo, esta decisión está afectando a sus márgenes, ya de por sí muy ajustados.

 

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