En un amplio estudio realizado por la consultora especializada en la optimización de costes y la gestión de proveedores Expense Reduction Analysts (ERA), se llega a la conclusión que la escasez de materias primas podría provocar la aceleración de la transformación en el transporte.

Algunas materias primas esenciales como el cobre, el plástico y los semiconductores afectan tanto a la construcción como a industrias muy relevantes como la química, incluso perjudican a otros sectores.

Un ejemplo ha sido el parón en la industria automovilística por la escasez de semiconductores, afectando indirectamente a la industria química, ya que parte de la pintura que se fabrica en España, se destina a los vehículos que se hacen en el país y fuera de sus fronteras.

A consecuencia de la pandemia por el Covid-19, se han cambiado muchos hábitos de los clientes, como el de un mayor consumo desde y en casa, un mayor uso de las plataformas digitales de e-commerce para realizar las compras habituales y un sinfín de aplicaciones para realizar tareas comunes.

‘Stock constante’

Por este motivo, ahora no solo necesita que las empresas estén disponibles en cualquier momento, sino también en cualquier lugar. Esto exige que haya un stock constante, algo que en estos momentos es bastante complicado en ciertos sectores, sobre todo de los que dependen de importaciones para poder manufacturar sus productos.

Desde ERA proponen transformar el transporte de mercancías, al igual que está pasando en otros muchos sectores y que va a ser la tónica en estos próximos años, hacia uno más respetuoso con el medio ambiente y que además ayudará en un futuro a reducir estos problemas puntuales de desabastecimiento.

Entre los aspectos a tener en cuenta está que los consumidores esperan cada vez soluciones más sostenibles medioambientalmente y eficientes en los costes. Por ello, la movilidad está evolucionando a ser un servicio, y no un activo.

En cuanto a la oferta, ya hay varias alternativas a los combustibles fósiles: para los vehículos ligeros está la electrificación, para los pesados está en proceso el desarrollo del hidrógeno como sustituto y el problema en este momento está en el transporte marítimo y aéreo.

En estos casos, la solución más inmediata está siendo realizar más compras locales y cercanas, para no depender tanto de estos transportes.

En cuanto a las acciones a poner en marcha según ERA, las empresas van a tener que revisar varias de las políticas ligadas al transporte, como la de viajes, trabajando para incluir nuevas opciones de movilidad, envíos y entregas.

Sobre la de flotas, segmentando los distintos colectivos en la organización y de sus necesidades, definiendo y asignando los medios de transporte más adecuados a cada tipología, planificación si fuera necesario de la creación de infraestructuras de abastecimiento propias, es decir, de puntos de carga para esa nueva flota de vehículos.

En relación a la legislación, la consultora aconseja aceptar la existente por parte de Europa en materia de transporte sostenible y, obviamente, invertir adecuadamente las subvenciones procedentes de la organización Unión Europea en esta materia, como ha hecho en otros sectores, para que ningún país se quede atrás en esta transformación.