La pérdida de atractivo del trabajo en el mar, unido al aumento del ratio entre personal en tierra y a bordo, y el continuo crecimiento de la flota, conducirá en el año 2026 a la mayor falta de personal en la flota mundial en más de una década.

Esto tendrá consecuencias tanto en la contratación como en la inflación de los costes de personal, según un informe de la consultora Drewry, que estima que la falta de efectivos en la actualidad se sitúa en el 3%.

Esto es relativamente manejable y no tiene un gran impacto en la contratación, pero se está viendo enmascarado por la inactividad temporal de los buques a consecuencia de la pandemia del Covid-19 en sectores como el de los cruceros. Por otro lado, la oferta es elástica debido a los escasos requisitos de ingreso y los cortos periodos de capacitación.

Sin embargo, con la vista puesta en 2026, la distancia entre la oferta y la demanda se ampliará hasta un 5%, el mayor nivel desde 2013. Esto se explica por el menor interés que despierta la profesión, pues entre 2011 y 2016, la oferta de trabajadores crecía a un ritmo del 2,7% anual, pero entre 2016 y 2021, el ritmo ha sido del 0,5%.

Hay que tener en cuenta que con la pandemia del Covid-19, muchos han tomado la decisión de jubilarse y otros, de obtener un puesto en tierra. Por ello, durante unos años será difícil encontrar y retener a oficiales con experiencia y de calidad, y la situación va a empeorar a medida que el crecimiento de la oferta se vaya alejando del de la flota.

A pesar de estas tendencias, los costes de personal, sin tener en cuenta la crisis sanitaria, aumentarán un 0,4% en 2021. No obstante, se espera que la creciente escasez de personal afecte a la calidad más que a la cantidad de efectivos disponibles para el servicio.

En este sentido, Drewry cree en que las empresas que pagan salarios más bajos se verán más afectadas por las consecuencias de la pandemia, pues los marinos que estén descontentos se sentirán atraídos por otras que paguen mejor o por desempeñar otro tipo de posiciones en tierra.