Como parte de su esfuerzo por reducir las emisiones contaminantes de sus operaciones en todo el mundo, la naviera danesa tiene previsto emplear 300 de sus barcos en el programa Voluntary Observing Ship.

Aunque el grupo ya tenía algunos buques participando en esta iniciativa internacional, ahora quiere extender su uso a toda la flota antes de final de año, con el fin de que cualquiera de sus barcos sea capaz de medir los patrones climáticos en sus singladuras y detectar variaciones achacables al cambio climático.

Los registros recopilados por los buques que toman parte en este programa global, más de 3.000 en todo el mundo, según la naviera, permitirán hacer pronósticos meteorológicos más afinados y, al mismo tiempo, podrán facilitar la elaboración de modelos de interrelación entre los océanos y la atmósfera que ayudarán a la comunidad científica a entender mejor la complejidad del cambio climático.

Para esta finalidad, tres navíos de Maersk se han equipado con instrumentos de medición de alta precisión, de tal manera que un miembro de la tripulación se encargará de recopilar los datos recogidos por los aparatos cada hora en relación con temperatura, humedad y presión atmosférica, entre otros registros, para transmitirlos a diferentes servicios meteorológicos de todo el mundo.