El coronavirus se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para el sector del transporte marítimo, que se ha visto obligado a cancelar escalas y reducir su capacidad en las rutas, con el consiguiente debilitamiento de la cadena de suministro global.

Los datos de Alphaliner muestran que la flota inactiva suma ya una capacidad de 2,04 millones de TEUs, unos niveles que superan a los alcanzados cuando Hanjin Shipping entró en bancarrota en el año 2016, con 1,59 millones de TEUs. La marca anterior se registró en 2009, con la crisis financiera mundial, cuando la flota inactiva se situó en 1,52 millones de TEUs.

Sin embargo, en términos porcentuales, la flota inactiva actual supone el 8,8% del total, por debajo del récord del 11,7% registrado en 2009. Entonces, el total de la flota sumaba una capacidad de 13,02 millones de TEUs, y ahora esta cifra ha crecido hasta los 23,27 millones de TEUs.

Una de cada dos salidas desde Asia hacia el norte de Europa se han cancelado ante la propagación del coronavirus. Se espera que en el periodo de las ocho semanas siguientes al Año Nuevo Chino la reducción de capacidad llegue a un total de 700.000 TEUs, muy por encima de los 340.000 del mismo periodo del año anterior.

En otras rutas, se están registrando reducciones similares, que alcanzarán entre Asia y el Mediterráneo los 290.000 TEUs, mientras que en el mercado transpacífico, se situarán en los 680.000 TEUs. En opinión de la consultora, el virus seguirá afectando a los volúmenes de carga movidos en los puertos chinos, incluido el de Hong Kong, llegando a los seis millones menos de TEUs en el primer trimestre de 2020.

Por otra parte, los datos de Sea-Intelligence muestran que esta crisis sanitaria le está costando 350 millones de dólares cada semana al sector de las navieras, mientras que Bimco ya ha advertido de que pronto podrían producirse interrupciones en el suministro global a los minoristas.