A principios de este 2022, algunos fabricantes de semirremolques informaban de carteras de pedidos completas para todo el año 2022. Seis meses después, las previsiones económicas para 2023 se han rebajado en general. El aumento de los costes provocado por la elevada inflación, unido a la dificultad de suministros, está dificultando la fabricación, con campas con unidades parcialmente terminadas a la espera de componentes que escasean.

Una situación como la actual, con una guerra en Europa y una situación económica difícil, en opinión de la consultora Clear, no pueden sino mermar la confianza de las empresas y reducir su disposición a invertir en nuevos equipos de transporte.

Esto se traduce en unas previsiones de crecimiento en la demanda de semirremolques en 2022 en Europa rebajadas al 1,9%, por debajo de lo que se preveía hace sólo unos meses, que teniendo en cuenta los problemas a los que se enfrenta el sector, puede considerarse como un resultado razonable. Sin embargo, es probable que aún en 2013, se produzca un ligero descenso de la demanda. El crecimiento posterior en el periodo de previsión hará que el nivel de ventas vuelva a ser el de 2019, pero no hasta 2025.

La producción de semirremolques se situó en 2018 en el tercer nivel más alto registrado (aunque muy por debajo de la cifra de 2007). La caída total de las matriculaciones de 2018 a 2020 fue del 23% y la caída de la producción fue del 32%, en parte debido a la gran caída de las exportaciones de semirremolques alemanes.

Las previsiones pasan por un descenso en las exportaciones de semirremolques a Europa del Este, en 2022 y probablemente en 2023, lo que tendrá un fuerte impacto en los fabricantes alemanes, que son los mayores exportadores. Se espera no obstante, que durante el periodo de previsión, la producción se recuperará a niveles prepandemia.

El parque europeo de semirremolques creció sólo un 0,3% en 2020 y se espera que crezca un 1% anual de media hasta 2023. Las previsiones para los próximos años apuntan a una caída en la renovación de semirremolques como resultado de las bajas matriculaciones entre 2009 y 2014, por lo que el crecimiento previsto de la demanda de semirremolques exigirá niveles significativos de inversión en nuevos remolques por encima del nivel de sustitución.