El cierre de las tiendas durante el Covid-19 ha provocado que la industria textil y de la moda sea uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria. En este contexto, un estudio de Oliver Wyman en el mercado chino que recoge Logifashion incluye una serie de pautas que pueden servir como referencia para el sector de la moda, la logística y el retail en general en estos momentos.

El primer paso es dejar a un lado los planes estratégicos del negocio y elaborar un plan de crisis. Se debe contar con información transparente sobre los stocks, proveedores, departamentos y áreas de negocio para tomar decisiones con eficacia.

La tecnología y el grado de digitalización de las empresas es clave para reajustar los stocks y la demanda con el fin de adaptarlos a la situación actual. Las decisiones ágiles deberán ir orientadas a garantizar la disponibilidad de los artículos de alta demanda y su reposición.

Además, la comunicación con los consumidores y con los diferentes grupos de interés es de vital importancia para asegurar una experiencia ‘on-line‘ óptima. Las marcas deben apostar por acciones de marketing digital y mejorar su web para gestionar los picos de demanda, reajustar su capacidad operativa para minimizar costes y potenciar la oferta en Internet, así como fortalecer la relación con sus clientes.

En esta situación excepcional, la responsabilidad social corporativa también es fundamental y las empresas del sector textil no se han quedado al margen. La mayoría han adaptado su actividad para ayudar a combatir la crisis creando mascarillas y accesorios de protección para los sanitarios.

El futuro del sector

Por otro lado, es preciso analizar el nuevo estilo de consumo y reevaluar el aprovisionamiento de artículos y complementos para el resto del año. La primera consecuencia de esta crisis va a ser la búsqueda de sistemas para externalizar el riesgo y ganar flexibilidad para hacer frente a futuras situaciones complejas.

En este sentido, las compañías que midan sus acciones con previsión y cautela, saldrán especialmente reforzadas. El lanzamiento de campañas de comunicación durante y después del coronavirus, junto al desarrollo de nuevas estrategias para gestionar a los clientes, se convertirán en factores clave para la adaptación del sector de la moda a la nueva realidad.