El anteproyecto de Ley Ferroviaria, aprobado por el Consejo de Ministros de 13 de marzo y cuya finalidad es fomentar la entrada en el sector de empresas privadas que compitan con Renfe, abre la puerta a una eventual reunificación de Renfe y Adif a través de un holding con un único sistema de gestión, aunque con cuentas de resultados separadas, según recoge El Confidencial.

Así, en la disposición adicional novena del anteproyecto, Fomento incluye la posibilidad de reunificar dos empresas que se separaron en su día por la normativa europea, aún vigente, que obliga a operadores y administradores de las vías e infraestructuras a establecerse en dos organismos diferenciados. 

Este as en la manga que se ha guardado el Gobierno no debe sorprender en el sector, teniendo en cuenta que ya en 2013 el Ministerio de Fomento barajaba la integración de ambas compañías, volviendo así al modelo de 2005, exponiendo también hace dos años el termino ‘holding’ que ahora ha incluido en el borrador, ya que con este modelo quedaría garantizada la independencia entre el administrador de la red y el operador público.

No obstante, resulta cuanto menos paradójico una reunificación de estas empresas, sobre todo porque en enero de 2014 ambas se reestructuraron, dividiéndose el operador en cuatro filiales, mientras que el administrador segregó a una nueva empresa los activos, los negocios y la deuda relacionada por la Alta Velocidad, todo ello con el fin de diferenciar las distintas áreas de actividad de las dos compañías para mejorar su eficiencia. 

Ahora, los redactores de la futura normativa advierten la posibilidad de que “una misma entidad realice actividades, por una parte, de explotación de servicios de transporte, y por otra, de administración de infraestructuras ferroviarias”, aunque el texto deja claro que este holding llevará y publicará por separado las cuentas de pérdidas y ganancias y los balances relativos a cada una de estas actividades.

Francia, ejemplo de reunificación ferroviaria

Este modelo reunificado se encuentra en la actualidad en Francia y Alemania, por las empresas públicas Deutsche Bahn y SCNF, respectivamente. En el caso de la empresa germana, pese a las presiones de la Comisión Europea, esta nunca ha llegado a separar la gestión de la operativa ferroviaria. 

Por su parte, Francia se plantó en diciembre de 2013 contra la normativa europea al reunificar la Red Ferroviaria de Francia (RFF) y la SNCF, con lo que tanto el gestor de infraestructuras como el operador quedaron bajo la supervisión del ente público.