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Las instalaciones permitirán una capacidad de carga anual de cuatro millones de toneladas.

La israelí ICL Iberia ha invertido 77 millones de euros en una nueva terminal de sal y potasa en el muelle Álvarez de la Campa del puerto de Barcelona, con 80.500 m² de superficie y una capacidad de carga anual de barcos de cuatro millones de toneladas, que estará operativa a finales de año.

La multinacional centralizará en estas nuevas instalaciones la salida de los productos que extrae de las minas que explota en la comarca del Bagés y, al mismo tiempo, permitirá doblar la cantidad de mineral que ICL traslada al puerto por tren, para superar el millón de toneladas al año, así como por carretera, de tal modo que la nueva terminal podrá gestionar unos cuatro trenes y entre 60 y 80 camiones al día.

En la concesión también se ha construido un almacén para potasa con capacidad de 120.000 toneladas, ampliable hasta las 160.000, y uno de sal para 100.000 toneladas, ampliable también en otras 40.000.

De igual modo, las instalaciones, que cuentan con dos grúas capaces de cargar 1.200 toneladas de material por hora y terminal ferroviaria propia con cuatro vías, permiten la carga de dos barcos a la vez, hasta alcanzar una capacidad anual de carga de cuatro millones de toneladas, frente a las 800.000 actuales, gracias a que el calado se ha aumentado hasta los 13,5 metros de profundidad.