Los datos del último informe sobre logística de automoción de Anfac refleja claramente que el impacto que ha tenido la pandemia sobre la industria automovilística española también se ha extendido a un sector auxiliar muy dependiente como es la logística y el transporte.

En este sentido, la coyuntura generada durante la crisis sanitaria, con continuas paradas de producción y variaciones en los volúmenes de fabricación para adaptarse a la evolución de la situación, se ha traducido en un descenso de la valoración de la calidad que hace la patronal de la calidad de los servicios logísticos y de transporte en España.

En concreto, el transporte marítimo obtiene una puntuación de 3,8, el ferroviario de vehículo terminado un 3,4, el ferroviario de componentes un 4,3 y el transporte por carretera un 3,9.

Según Anfac, el año pasado se han movido en España un total de 4.477.000 vehículos, un millón menos que un año antes. Para ello se han utilizado 5.000 trenes y 237.000 camiones. Además, 2,15 millones de unidades se han movido por mar.

Variaciones en las cuotas modales

Por lo que respecta a las cuotas modales, la carretera aumenta su porción hasta un 41,4% gracias a su flexibilidad y pese a caer un 18% en volúmenes.

De igual modo, el transporte marítimo tiene una cuota de un 44,3% y ha experimentado la mayor caída de los tres modos, con un 21%, mientras que el ferroviario tiene un 14,3%, con lo que ha ganado cuota al adaptarse mejor a los flujos variables que se han registrado en 2020.

Dentro del ámbito marítimo, los puertos de Pasajes y Tarragona se colocan como los valorados para tráficos de automóviles, mientras Santander desciende hasta la tercera posición.

Al tiempo, en el transporte por carretera se ha registrado una reducción del número de camiones usados para el transporte de vehículo terminado, que se ha focalizado en el nacional, mientras que los volúmenes internacionales se han incrementado.

Finalmente, el transporte ferroviario se ha consolidado como un nexo de gran importancia para la exportación de automóviles a través del sistema portuario, mientras que en el caso de los componentes se ha producido un aumento de su flexibilidad, precisamente en un momento de especiales complicaciones para la industria automovilística.