Desde el nacimiento de la Plataforma Pymes, una de sus máximas ha sido la fijación justa de precios. En este sentido, el Covid-19 ha destrozado el cártel creado en 2016 por la OPEP y países productores de petróleo que no formaban parte de la OPEP, para la estabilización del mercado a través de ajustes voluntarios en la producción.

Gracias a ello, el precio del petróleo se había mantenido artificialmente en los 60 dólares por barril, pero ha ido cayendo hasta situarse al mismo precio que en 1997, con unos 17,55 dólares por barril, lo que supone una caída del 74% desde diciembre de 2019.

Esta situación ayudará a estabilizar la balanza por cuenta corriente de España compensando las caídas de sus exportaciones y del turismo, pero es justo trasladar esa caída a los precios finalistas de productos derivados del petróleo, no solo del carburante.

En el caso de los carburantes, según explican desde la Plataforma, este ajuste debería ser acorde a esa bajada del precio, no de un 10%-15% en el mejor de los casos: «Una vez más somos testigos de la nula sensibilidad mostrada por las principales compañías petrolíferas con la gravísima situación económica que atraviesa nuestro país«.

Petición a la CNMC y el Ministerio de Consumo

Quien consume actualmente el combustible en el país son los servicios esenciales, y quienes consumirán ese combustible en las próximas semanas serán quienes luchen por levantar la economía. Por ello, desde la Plataforma Pymes se suman a la reclamación de Fenadismer para que tanto la CNMC como el Ministerio de Consumo «actúen en consecuencia y de modo contundente contra este tipo de prácticas«.

Asimismo, es de suma importancia que tanto la Comisaria de la Competencia de la UE como el Banco Central Europeo tomen cartas en el asunto, imponiendo que la compra de bonos corporativos por parte del Banco Central Europeo a las petroleras españolas se condicione a la reducción voluntaria de estos precios.

La inacción frente a este tipo de comportamientos podría considerarse un rescate encubierto, pues son acciones que buscan un mantenimiento artificial del «capitalismo neoclásico, rentista y clientelar«, además de permitir que sigan existiendo «posiciones de dominio que secuestran la libre competencia y una formación de precios absolutamente injusta«.