El transporte ferroviario de mercancías tiene algunos valores que se están demostrando de gran valía durante la crisis sanitaria que ha desatado la pandemia de coronavirus.

Entre ellos se encuentran su fiabilidad y una puntualidad que se ha visto aún más acrecentada, con la caída del tráfico de viajeros por ferrocarril que se ha producido con motivo de las medidas de confinamiento social del estado de alarma.

Así pues, este medio se ha convertido en un modo esencial para movilizar bienes de primera necesidad y equipos sanitarios para la población, dadas las ventajas de capacidad, seguridad y eficiencia que aporta.

En este sentido, los convoyes de mercancías se han convertido en una opción muy indicada ante las demandas de fletes de grandes dimensiones de forma rápida y segura en tráficos nacionales en los que, además, aporta ventajas medioambientales.

De igual modo, estos vehículos pasan a emplearse en el origen y el destino con el fin de retirar el material embarcado. De esta forma, esos conductores pueden dormir en su casa, reducir al máximo el tiempo de circulación y respetar también el estado de alarma.

Por lo que respecta a los tráficos internacionales, el ferrocarril también es una alternativa muy indicada frente a situaciones de emergencia sanitaria, ya que supone un valor añadido por su eficacia en cuanto a tiempos y recursos humanos.