Los cambios en los hábitos de consumo, el auge del comercio electrónico y las nuevas necesidades del canal Horeca pone sobre el tapete la necesidad de dar una vuelta de tuerca al modelo de distribución urbana de mercancías para adaptarlo a un nuevo escenario.

En este sentido, un consorcio formado por el Citet, el CEL, everis, Mensos y PiperLab ha desarrollado un nuevo modelo para la reparto urbano centado en reducir la congestión y el impacto ambiental, mantener el servicio y la calidad en la distribución, así como en garantizar su rentabilidad y sostenibilidad económica.

Para este proyecto se defiende la creación de una red de microhubs urbanos que suponga un mayor nivel de ocupación y eficiencia en las entregas, reduciendo hasta un 30% el número de vehículos necesarios para el reparto.

Según el consorcio, esta red ofrecerá eficiencia a sus usuarios a través de la consolidación de mercancías en estas instalaciones de proximidad.

Así mismo, se reduciría el número de kilómetros recorridos en el reparto y se facilitaría el uso de vehículos sostenibles, así como una optimización del servicio.

Estas medidas repercutirían previsiblemente, a tenor de los cálculos del consorcio, en la reducción del impacto ambiental de la distribución urbana de mercancías en hasta un 50% por la reducción de emisiones, así como en una reducción del número de vehículos empleados y de las distancias recorridas en los servicios.

30 microhubs en Madrid

Para este proyecto se han utilizado tecnologías de ‘big data’ e inteligencia Artificial para establecer una red compuesta por 30 microhubs que, ubicados en zonas estratégicas, darían servicio a toda la ciudad de Madrid.

De ellos, 16 microhubs se dedicarían a paquetería y mercancía no alimentaria y 14 a mercancía alimentaria.

Mediante este modelo se ha querido organizar de manera sistemática los datos relacionados con los flujos de distribución de mercancías en Madrid, así como alinear la estrategia y las diferentes normativas de movilidad y urbanismo, teniendo en cuenta la evolución de los hábitos de consumo y las necesidades de las actividades logísticas para dar respuesta a estos cambios.

De igual modo, también se ha pretendido conocer la disponibilidad real de espacios que permitan crear los microhubs en las ubicaciones estratégicas definidas, buscando la maximización de la demanda y la minimización de las distancias de reparto y los costes del espacio, al tiempo que cumplan con los requisitos para esta actividad, además de validar la viabilidad económica del modelo que reflejan los planes de negocio elaborados tanto para la Red como para los microhubs.