Tras más de un año de pandemia, por fin hay esperanza. Ya se han administrado más de 900 millones de vacunas en todo el mundo y el despliegue global de dosis sigue acelerándose. La incidencia del virus comienza a reducirse en los países donde más vacunas se han administrado, sin embargo, éste aún no ha desaparecido y es por ello que la logística avanzada y la tecnología de seguimiento son herramientas claves.

Los problemas logísticos, como los fallos en la cadena de suministro, la variabilidad de la producción de dosis y la falta de transparencia de los organismos sanitarios y administrativos, han retrasado las campañas de vacunación.

Para superar estas dificultades, la logística avanzada y la tecnología de seguimiento son herramientas clave. Digitalizando cada paso de los procesos de distribución y administración de las vacunas, resulta más fácil establecer vínculos críticos en la cadena de suministro.

Esto, a su vez, ayuda a mejorar la coordinación entre las partes implicadas, que muchas veces no han trabajado juntas nunca.

Las tecnologías digitales pueden ayudar a solucionar los fallos en los registros de datos, aumentando la eficiencia y velocidad del proceso de distribución.

Si las herramientas disponibles se integran correctamente, las personas que participan en la distribución y administración de las vacunas contra la Covid-19 pueden realizar su trabajo con una mayor confianza y precisión.

La transparencia de la cadena de suministro

Cada paso del proceso de distribución de vacunas aumenta el riesgo de que éstas se dañen, se retrasen o incluso se pierdan.

Utilizando la tecnología adecuada del internet de las cosas para mantener la visibilidad de la cadena de suministro de la primera a la última milla, muchos de estos problemas pueden mitigarse.

Como por ejemplo, la colocación de dispositivos inalámbricos de seguimiento y localización, como etiquetas RFID y registradores de datos electrónicos, en los palés y embalajes utilizados para el envío de las vacunas.

Lo que puede permitir que se recojan y compartan los datos de ubicación y temperatura, respectivamente, entre los responsables de la planificación logística y quienes se encargan de la elaboración de informes.

Los proveedores de servicios sanitarios y los centros que reciben las vacunas deben tener la misma visibilidad de las operaciones de distribución que los gestores logísticos de la cadena de suministro.

Además, necesitan herramientas tecnológicas que les permitan recopilar, almacenar y compartir de forma segura los registros de los pacientes, las cifras diarias de vacunación, los posibles efectos secundarios, la fluctuación de los niveles de suministro, e incluso la temperatura de almacenamiento una vez que las vacunas han sido entregadas.

La recopilación y distribución digital de la información recogida por los dispositivos electrónicos también facilita al personal del centro la supervisión y verificación de que se mantiene la temperatura adecuada para las vacunas.