Las emisiones derivadas del transporte apenas se han reducido en la última década, lo que supone un gran desafío en la lucha contra el cambio climático. Una de las soluciones que permitiría una disminución sustancial en el centro de las ciudades es el uso de bicicletas para las entregas domiciliarias.

Según un estudio realizado en la Universidad de Westminster que recoge The Guardian, hasta el 51% de los transportes de mercancías que se realizan dentro de las ciudades europeas podrían completarse con bicicletas de carga.

Teniendo en cuenta que la tendencia de crecimiento del e-commerce impulsada por el confinamiento se mantendrá a largo plazo, es necesario reevaluar la manera en que los paquetes se mueven por la ciudad.

Las bicicletas eléctricas pueden entregar los pedidos hasta un 60% más rápido, de acuerdo a este informe, que señala que de media llegan a entregar unos 10 paquetes por hora frente a los seis de las furgonetas.

Hay que tener en cuenta que aunque estas pueden alcanzar una mayor velocidad, también pueden ver más ralentizado su ritmo de trabajo por los atascos o la búsqueda de aparcamiento.

Las bicicletas, en cambio, pueden evitar más fácilmente la congestión viaria, tomar atajos si una calle está cortada y aparcar en la misma puerta del cliente. Además, permiten reducir las emisiones en un 90% en comparación con una furgoneta diésel, y en más de un 30% respecto a una furgoneta eléctrica.

De hecho, en el estudio se han utilizado los datos GPS de la empresa de bicicletas Pedal Me, que opera en Londres, comparando la información relativa a las emisiones en las rutas realizadas con las que habría generado una furgoneta en el mismo itinerario. Así, se determinó que el ahorro era de casi cuatro toneladas de CO2 en 100 días.

Si bien las furgonetas eléctricas están empezando a crecer en el mercado, aún representan un porcentaje muy escaso de los cuatro millones de unidades que viajan por las carreteras, el 96% de las cuales eran aún diésel en 2019.

Asimismo, aunque las furgonetas de reparto suponen una pequeña proporción de la flota total de vehículos de esta clase, recorren una cantidad desproporcionada de kilómetros cada año.

Por otro lado, las bicicletas resultan más rentables que las furgonetas cuando se trata de recorrer distancias cortas o entregar paquetes de pequeño tamaño.