Tras el impacto inicial de la crisis sanitaria, que, dadas las circunstancias, se ha extendido durante un par de meses, Amazon parece decidida a recuperar la normalidad en todas sus plataformas, tanto en Europa, como en los Estados Unidos.

Por un lado, en Francia, la multinacional norteamericana ha llegado a un acuerdo con los sindicatos de su plantilla en el país para volver a reabrir sus instalaciones logísticas y poder hacer frente a los pedidos realizados dentro del territorio galo desde ellas.

A mediados de abril pasado, un tribunal de Nanterre sentenció que el gigante norteamericano del comercio electrónico debe limitar su actividad, mientras persistan las medidas de confinamiento de la población, a la distribución de productos esenciales de primera necesidad.

Por otra parte, en los Estados Unidos, la compañía está modificando las condiciones en que proveedores de servicios logísticos acceden a sus plataformas y almacenes del mercado norteamericano, con el fin de recuperar la normalidad tras la crisis.

Estas modificaciones en la operativa responderían a un cambio más profundo en la estrategia de la multinacional, destinada a regresar a una actividad similar a la existente antes de la pandemia, así como a recuperar las posiciones de mercado que podría haber perdido a manos de otros competidores que han aprovechado sus establecimientos del canal físico para abastecer con más regularidad y competitividad a los clientes confinados en sus casas.