Si la consecuencia más evidente de la incertidumbre que está generando el ‘Brexit’ se ve a simple vista en las colas de camiones que se están formando las últimas semanas, otro de los efectos más graves se está produciendo en las terminales de contenedores de los principales puertos británicos.

La atípica evolución de este 2020 ha hecho que el pico de tráfico de contenedores del aprovisionamiento navideño para el Reino Unido se haya retrasado desde el pasado mes de octubre a diciembre y, como resultado, las playas de contenedores de los enclaves portuarios del archipiélago hayan ido llenándose progresivamente.

En esta circunstancia también parece haber influido el hecho de que el aumento de los stocks en el país para aprovisionarse antes de que llegue el 1 de enero ha provocado que todos los depósitos británicos estén a plena capacidad, según la asociación británica de almacenaje.

Es más, parece que la situación de saturación repercute en que se está retrasando la salida de la mercancía de los depósitos portuarios, algo que, a su vez, implica una ralentización en la estiba y desestiba de buques, así como en la eliminación de algunos servicios, ante la imposibilidad de encontrar hueco en tierra para descargar los contenedores.

Incluso parece que está sirviendo de poco el hecho de que una parte de los servicios de transporte de contenedores se haya convertido en carga rodada y los desvíos de tráficos a otros puertos como el de Liverpool, para encontrar alternativas a unos recintos saturados.