Ante la preocupante situación en que se halla sumida la economía global, la consultora Clarkson Research se ha visto obligada a rebajar sus previsiones de crecimiento para el transporte marítimo, que se han reducido al 1,7% en términos de toneladas, lo que supone su nivel más bajo desde 2009.

Aunque a principios de año, se había fijado en un 2,9%, las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, y acontecimientos como el derrumbe de la presa de Vale en Brasil han supuesto un duro golpe para el sector, ya de por sí debilitado por la situación económica mundial.

El sector de los graneleros crecerá, según las previsiones, un 1,3% a lo largo de 2019, y el de los petroleros, un 0,8%, mientras que en el transporte de contenedores el aumento será del 2,5%. Además, el transporte de GNL se incrementará en total un 8%.

Las crecientes preocupaciones que rodean en los últimos meses al transporte marítimo podrían llevar a una rebaja todavía mayor de las previsiones para final de año. Las perspectivas para el ejercicio 2020 son más positivas, pues de momento el impacto de los nuevos aranceles ha afectado a solamente un 1,8% del transporte marítimo mundial.

No obstante, el crecimiento de la flota mundial se limitará al 2%, por debajo del 3,3% previsto para 2019. Las entregas de nuevos buques se han estabilizado, pero el ritmo de reciclaje se ha ralentizado, y los pedidos en lo que va de 2019 han sido menores de lo esperado debido a los elevados precios, la incertidumbre actual sobre la demanda y las nuevas normativas.

Nuevos límites de azufre

En este sentido, parece que las paradas temporales de muchas embarcaciones para la instalación de ‘scrubbers’ también han ayudado a reducir la capacidad disponible. Aún quedan unos meses para que comience a aplicarse la nueva regulación de la OMI sobre los límites de azufre, pero se calcula que para finales de 2020 el porcentaje del tonelaje mundial equipado con estos sistemas será del 15%.

Además, el 17% de las nuevas entregas corresponden a buques propulsados por GNL o GLP, aunque las navieras también están dedicando gran parte de su inversión a la digitalización de sus procesos y la incorporación de nuevas tecnologías.