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Los cargadores deben asumir la fluctuación de las tarifas de flete, que llegan a incrementarse instantáneamente hasta un 45% antes de firmar una reserva.

Muchos cargadores que habitualmente exportan mercancías hacia Asia han tenido que enfrentarse a un fuerte descenso de los espacios disponibles en casi todas las líneas marítimas, según denuncia el Consejo Europeo de Cargadores, ESC por sus siglas en inglés.

La principal razón es la remodelación de las alianzas y el reposicionamiento de sus buques para iniciar nuevos servicios a partir de abril. Actualmente, los cargadores se enfrentan a situaciones bastante complicadas, que van desde el incumplimiento de los acuerdos contractuales por parte de algunos operadores a la imposibilidad de obtener espacio en las rutas antes de mayo.

También asumen la fluctuación de las tarifas de flete, que llegan a incrementarse instantáneamente hasta un 45% antes de firmar una reserva, así como ventas perdidas, fallos de stock y sobrecostes elevados, por lo que algunos exportadores han comenzado a utilizar otros modos de transporte.

En este contexto, ESC ha advertido a los actores de la industria de que podrían encontrarse con ciertos inconvenientes tras la celebración del Año Nuevo chino, ya que el 60% de la capacidad de algunas rutas se reorganizaría, pero no esperaban consecuencias de esta magnitud.

Impacto de las nuevas alianzas

De hecho, la configuración de las nuevas alianzas tendrá un impacto significativamente mayor que el que causaron las anteriores hace dos años, ya que además, llega sólo ocho meses después de la bancarrota de Hanjin Shipping.

El Consejo Europeo de Cargadores ha puesto de relieve que las tres grandes alianzas controlan cerca del 90% de la capacidad de las rutas principales, y aunque no están violando ninguna ley de competitividad, la elevada concentración de actores y la constante incertidumbre aumenta el riesgo de que la disrupción del mercado se convierta en algo frecuente.

Los representantes de los cargadores han llamado a la industria a iniciar un diálogo constructivo para sentar las bases para un mercado sostenible en el que las ofertas de las navieras se adecúen a las necesidades de los cargadores.