Tiendas cerradas más compradores confinados en casa, igual a aumento de los inventarios almacenados. Y con ellos, también crecen los costes financieros asociados. Esta es la sencilla ecuación que define la actual situación del sector textil en gran parte del planeta.

De igual manera, también el canal on-line para prendas de vestir, artículos deportivos y calzado está prácticamente parado, incluso con grandes descuentos, dirigidos precisamente a reducir los altos volúmenes de stocks acumulados y sin salida.

En este mismo sentido, se observa una fuerte caída de la demanda provocada porque, ante la crisis sanitaria y la incertidumbre que genera de cara al futuro a corto y medio plazo, el consumo se ha concentrado, casi de manera exclusiva, en productos de primera necesidad y bienes primarios de consumo.

Es un axioma que se repite siempre en situaciones análogas: cuando la economía no es favorable, las familias reducen primero los gastos secundarios, para concentrarlos en lo perentorio.

Un claro ejemplo de la situación provocada por la pandemia de coronavirus en las grandes cadenas internacionales es Primark.

La británica está dejando de ingresar cada mes 650 millones de libras esterlinas, unos 743,5 millones de euros al cambio, y ha tenido que aprovisionar otros 284 millones de libras, equivalentes a 325 millones de euros, por los inventarios acumulados.

Además, en el caso concreto de esta compañía se da la circunstancia de que todas sus ventas son en tienda, un canal cerrado en gran parte de los mercados en que está presente.