El crecimiento de la actividad empresarial de la zona euro se ha ralentizado este enero por segundo mes consecutivo, según el indicador adelantado del PMI.

Este retroceso se debe principalmente a la propagación de la variante ómicron, que ha afectado con fuerza a la economía de la región, pese a que se ha registrado un cierto alivio en los retrasos que se viven en las cadenas de suministro, lo que habría ayudado a reforzar la producción en algunos segmentos.

Además, aunque los plazos medios de entrega de los proveedores se han alargado en su mayor grado desde enero del año pasado, también se percibe menos escasez de artículos e indicios de atenuación de las demoras en los envíos.

En este contexto, aunque los precios medios cobrados por los productos y servicios aumentaron a un ritmo sin precedentes, cierta atenuación de la inflación de los costes en el sector industrial europeo parece apuntar hacia una posible reducción de las presiones alcistas en los precios de las materias primas.

El indicador da cuenta de un crecimiento en todos los principales sectores manufactureros, y hasta un segundo mes consecutivo de aumento de la producción en el sector de la automoción, mientras que, al tiempo, se constata una nueva expansión de la demanda, aunque al ritmo más lento desde que comenzó su repunte en marzo de 2021.

Finalmente, mientras que los nuevos pedidos de productos industriales ha ascendido con brío, la entrada de nuevos pedidos en el sector servicios se ha decelerado casi hasta paralizarse.

 

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