El crecimiento en la demanda de entregas de comercio electrónico y su extensión hacia nuevos nichos de mercado, el aumento de la población en los entornos urbanos y la evolución tecnológica marcan el presente y el futuro a corto plazo de los servicios de última milla.

Al mismo tiempo, este incremento de los servicios de entregas urbanas supone un reto de calado para las cadenas logísticas, que tienen que adaptarse a nuevas necesidades de sus usuarios desde un punto de vista organizativo y operacional, mientras se esfuerzan por encontrar un balance adecuado entre servicio y rentabilidad.

Según un estudio elaborado por DHL y Euromonitor publicado esta misma semana, existen cuatro grandes tendencias que marcan la orientación en que están evolucionando las entregas de última milla para dar servicio al cliente.

La primera tendencia en que se centra el estudio tiene que ver con el desarrollo de soluciones flexibles de entrega, que dejan en manos del consumidor el momento y lugar de la entrega, al tiempo que buscan su colaboración con el fin de reducir las entregas fallidas.

La segunda tendencia que se destaca tiene que ver con la alta estacionalidad que se registra en las entregas domiciliarias y que varía en función de la temporada de rebajas que corresponda y que crea determinadas épocas del año en las que se concentra la demanda.

En tercer lugar, también es de reseñar el impacto que está teniendo el nuevo modelo de entregas sobre el diseño de las instalaciones logísticas dedicadas a la distribución urbana de mercancías, que tiende a localizarse en puntos de proximidad más pequeños, con productos adaptados a la demanda de cada lugar y con una fuerte rotación de mercancías.

Por último, el trabajo hace una especial mención a la importancia que tiene la tecnología en la gestión logística de las entregas de última milla, así como al papel que están llamados a jugar nuevos desarrollos como la inteligencia artificial y el ‘big data’ para racionalizar los servicios en un entorno de creciente actividad.